Storch: “Invertir en bonos de Volkswagen fue un gran acierto”

Su fondo estrella ha esquivado las pérdidas en 2018 pese al desplome bursátil

Kurt von Storch, consejero delegado y cofundador de la gestora Flossbach von Storch.
Kurt von Storch, consejero delegado y cofundador de la gestora Flossbach von Storch.

La cantina de Flossbach von Storch –la mayor gestora independiente de Alemania– se llama sala 110. El nombre tiene un signficado muy especial para los fundadores de la firma: Bert Flossbach y Kurt von Storch. Ambos se conocieron en Colonia, estudiando Administración y Dirección de Empresas. Su universidad organizó, con el patrocinio de un banco, un programa especial que permitía que un reducido grupo de estudiantes dispusiera de un pequeño capital para tomar decisiones reales de inversión. Las reuniones donde tenían que explicar sus tesis de inversión se producían en la sala 110 de la facultad. “De aquella época proviene nuestra pasión por los mercados”, explica von Storch (Hamburgo, 1961). Hoy la gestora que fundaron en 1998 gestiona activos por 36.000 millones de euros y se ha convertido en uno de los casos de éxito más fulgurantes en Europa de la última década.

 

¿Por qué decidieron fundar su propia firma de asesoramiento?

Justo cuando salíamos de la universidad, Goldman Sachs decidió implantarse en Alemania y nos contrató para desarrollar un negocio de banca privada. Trabajamos allí durante siete años, en un entorno muy dinámico e innovador. Tuvimos mucha independencia y creamos nuestro propio equipo. Nos dedicábamos a gestionar las inversiones de clientes con altos patrimonios. Sin embargo, a partir de 1998 la normativa obligó a separar el trabajo de relación con el cliente del trabajo de gestión, lo que para nosotros era un claro error, porque es fundamental conocer bien a la persona para la que se gestiona y explicarle cada decisión.

Fue entonces cuando empezaron a gestionar fondos de inversion...

No. Cuando Flossbach y yo dejamos Goldman Sachs decidimos primero fundar una firma de asesoramiento financiero para clientes con altos patrimonios. El lanzamiento de la gestora no llegó hasta 2007.

¿Por qué decidieron saltar del asesoramiento a la gestión de fondos?

Fue algo casual. En 2008 hubo un pequeño cambio en la legislación fiscal alemana y mucha gente empezó a ponerse nerviosa. Decidimos lanzar un pequeño fondo para nuestras familias, amigos y un puñado de clientes. Empezamos con 10 millones de euros y ahora tenemos más de 20.000 millones en fondos.

¿Por qué se trasladaron en una ciudad mediana como Colonia?

En Fráncfort competíamos con 200 firmas para atraer talento y en Colonia con casi nadie. Además, la ciudad está a solo una hora en tren de Fráncfort. También nos atraía el separarnos del ruido que rodea a las grandes capitales financieras, algo fundamental para invertir bien.

¿Mantienen el negocio de asesoramiento?

Sí, aunque solo en Alemania. Requiere unos conocimientos muy específicos sobre la mentalidad y la legislación de cada país. Es complejo de exportar. Los fondos de inversión, en cambio, son mucho más fáciles de vender fuera de tu país original porque la normativa es común. Asesoramos activos por un importe de unos 5.000 millones de euros. Y también tenemos algunos clientes institucionales.

Su fondo bandera, el Flossbach von Storch Multiple Opportunities, ha logrado un rendimiento medio anual del 12% en la última década. ¿Cómo lo han logrado?

Una de las claves fue la gestión de la crisis de 2008, que coincidió con el lanzamiento. Aunque el fondo cayó, logramos hacerlo bastante mejor que el mercado, lo que mucha gente empezó a valorar. El fondo es muy flexible. Puede invertir en deuda, en acciones, en oro... Nosotros decidimos en cada momento cuál es la asignación de activos ideónea, y siempre tenemos muy presente la preservación del capital. Tal vez no vayamos a ser los gestores con la mayor rentabilidad, pero sí que vamos a amortiguar las principales correcciones del mercado. Este año, en que la inmensa mayoría de fondos está en pérdidas, el nuestro está en positivo.

¿Siguen encargándose de la gestión de inversiones?

Sí, y ésta es una de las características diferenciales de nuestra firma. Flossbach y yo controlamos el 85% del capital, y los empleados el restante 15%. Esto nos otorga una importante autonomía. Además, ambos seguimos gestionando, aunque sobre todo mi socio. Yo dedico más tiempo a las relaciones institucionales y con clientes.

¿Cómo es su estilo de gestión?

La agilidad es clave para nosotros. Todos los implicados en las decisiones de gestión estamos en la misma oficina. Cuando ocurre algún evento de mercado podemos tomar medidas en nuestras carteras de una forma muy rápida, mientras que en las grandes firmas a veces tardan mucho tiempo porque tienen que consultar a equipos en Londres, Hong Kong o Nueva York.

¿Podría ponerme un ejemplo?

Cuando estalló el conocido como ‘dieselgate’ supimos reaccionar de una forma muy ágil. El comunicado de la Fiscalía de California informando de unas investigaciones sobre Volkswagen, por la alteración de los dispositivos de medición de la contaminación de sus coches, se produjo en la madrugada europea, con los mercados cerrados. A la mañana siguiente, cuando vimos las noticia, nos dimos cuenta de que iba a tener profundas repercusiones para la compañía y para todo el sector. Era evidente que habría fuertes caídas bursátiles. Ahora bien, cuando analizamos la posibilidad de invertir en bonos de Volkswagen vimos que había una oportunidad de negocio interesante. Una cosa es que los beneficios de la firma fueran a caer, lo que justificaría la fuerte caída en Bolsa, y otra es que fuera a quebrar. Vimos que el grupo era propietario de otras marcas muy valiosas como Audi y Porsche. Así que decidimos comprar deuda de Volkswagen, que se había depreciado mucho. Unos 500 millones de euros. A día de hoy somos uno de los mayores inversores europeo en bonos de la compañía, y ha sido una inversión muy rentable. Los cupones eran del 4-5%, con 6 años de maduración. Vimos que era un activo que compensaba con creces los riesgos.

¿También invierten en deuda soberana?

Sí, aunque con una mentalidad muy abierta, aprovechando determinadas oportunidades de mercado. Hace un mes tomamos posiciones cortas sobre los bonos italianos, por el conflicto de su Gobierno con la Comisión Europea. A veces también lo hacemos por valoración de divisas: si vemos que la corona noruega está castigada frente al euro, tratamos de aprovecharlo con posiciones en deuda soberana. Pero en general nos centramos más en bonos emitidos por empresas, porque podemos aportar más valor. Es más fácil calcular si una empresa va a quebrar que si lo va a hacer un Gobierno.

¿Siempre tienen un enfoque tan multiactivos?

Sí. Es otra de nuestras señas de identidad. Desde el principio, nuestros clientes de banca privada tenían necesidad de invertir una parte de sus carteras en renta fija y otra en Bolsa, así que cuando empezamos a invertir a través de fondos, mantuvimos ese espíritu. Ahora, en nuestro fondo estrella tenemos un 10% en oro y un 40% en acciones en dólares, priorizando compañías de máxima solvencia.

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