Materias primas

El crudo aguarda un guiño de la OPEP para avanzar

La inquietud sobre una menor demanda y el alza en la producción han provocado un derrumbe de su precio del 32% en casi dos meses.

La OPEP podría pactar una leve rebaja de producción en su cita del próximo jueves aunque no como para desatar el rally

Brent pulsa en la foto

El petróleo promete convertirse en uno de los protagonistas del mercado en la recta final del año. El próximo jueves 6 de diciembre la OPEP celebra una decisiva reunión –a la que también asisten países clave ajenos al club como Rusia– en la que deberá decidir si recorta o no la producción de crudo.

La organización petrolera acordó en noviembre de 2016 un recorte, al que también se sumó Rusia, con el que elevar el precio el oro negro, que ese año había retrocedido a mínimos de 2003. Ese pacto, prorrogado vence el 31 de diciembre de este año, con el precio del petróleo de nuevo en horas bajas y presionado desde todos los frentes, por el lado de la demanda y también de la oferta.

El efecto de aquel recorte de producción ha quedado de hecho superado por la realidad económica y geopolítica. Arabia Saudí, Rusia –y también Estados Unidos– , que engloban el 40% de la producción mundial de petróleo, han elevado su suministro de crudo, mientras que, por el lado de la demanda, crece la inquietud por su retroceso en un contexto de desaceleración económica global.

Así, el petróleo ha registrado desde inicios de octubre un derrumbe del 32%, en su mayor racha bajista desde 2014, y en las últimas semanas su precio tampoco consigue despegar, ante la creencia de que la OPEP no decidirá en su próxima reunión un recorte de producción significativo.

Rusia se muestra conforme con un petróleo en los 60 dólares pero estaría de acuerdo con un recorte de producción

La cumbre del G20 de este fin de semana y que reúne a Arabia Saudí, EE UU y Rusia va a ser un anticipo de lo que ocurrirá en Viena en unos días. Por lo pronto, Arabia Saudí ya ha advertido que no está dispuesta a recortar la producción en solitario y Rusia está cómoda con un crudo relativamente débil, en el entorno de los 60 dólares el barril. Y sin una apuesta decidida por recortar la producción, el precio del crudo difícilmente va a remontar.

Ante esta expectativa, el barril West Texas ha descendido estos días por debajo de los 50 dólares por primera vez en más de un año, mientras que el crudo Brent se mueve en el entorno de los 59 dólares. En el año, el descenso amenaza con ser el mayor en una década. “El problema es que la OPEP ha perdido en los últimos años la capacidad que tenía de controlar los precios del crudo ya que la aparición en escena de los frackers norteamericanos ha cambiado para siempre este mercado. En este sentido, hay que señalar que actualmente EEUU con 11,6 millones de barriles al día es el segundo mayor productor del mundo solo superado por Rusia, siendo más que factible que en breve se convierta en el mayor productor”, señalan desde Link Seucirites.

JP Morgan descarta un recorte de producción significativo en la reunión de la próxima semana y en Citi advierten que todas las opciones están abiertas. Desde la renuncia a cualquier recorte, en la idea de que ese efecto ya se podría conseguir con una previsible menor producción de Irán, a una rebaja de 500.000 barriles diarios por parte de Arabia Saudí o un recorte conjunto en la OPEP de 1,4 millones de barriles diarios con el que salvar la situación.

Para Goldman Sachs en cambio la ausencia de un recorte de producción en la reunión del día 6 es improbable, al igual que un intenso colapso en la demanda. En su opinión, la situación actual no justifica los bajos precios del petróleo: los inventarios no son tan elevados, la demanda probablemente superará las bajas expectativas, las exportaciones iraníes serán menores –una vez que EE UU elimine las excepciones que incluyó en sus sanciones al país– y, aspecto clave, la OPEP acordará un recorte de producción.

El mercado aun así no las tiene todas consigo, tal y como revelan las crecientes apuestas del mercado de futuros. Así, las posiciones alcistas para el Brent han caído al nivel más bajo desde principios de 2016, mientras que las posiciones bajistas han crecido por séptima semana consecutiva, aunque aún por debajo del pico alcanzado a mediados de 2017, lo que deja margen para su aumento, apunta Citi.

Las petroleras se salvan en Bolsa de la pérdida anual

El paso en Bolsa de las compañía petroleras está inevitablemente marcado por la evolución del precio del crudo. Su ascenso durante buena parte del año ayudó al alza bursátil del sector y a que empresas como Repsol alcanzaran máximos, el pasado mes de octubre en los 17,285 euros por título. El posterior desplome del precio de oro negro, que se ha derrumbado el 32% desde los máximos anuales de octubre, se traduce en un retroceso para la petrolera española del 11% desde su récord.

En lo que va de año, Repsol logra aun así evitar las pérdidas y araña todavía un alza del 3,4%. El consenso de recomendaciones que recoge Bloomberg muestra un 61% de consejos de compra para la petrolera, que este año también anunció su incursión en el negocio de la electricidad, frente a un 8,3% de venta y un 30,6% de mantener.

El conjunto del sector petrolero en Europa se anota una subida en el año del 1,46% y es uno de los pocos que se salva de los números rojos. Destaca el ascenso de la petrolera y gasista sueca Lundin Petroleum, del 27,5% en el año, y de la finlandesa Neste Oil, dedicada principalmente a la producción de combustibles para el transporte y otros productos derivados del petróleo, que sube el 29,4%.

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