Transición Ecológica afronta el cierre a corto plazo de cinco centrales de carbón

La de Anllares, de Naturgy, está lista para ser desmantelada a partir de 2019

El expediente de clausura Lada y Velilla, de Iberdrola, está ya en manos de REE

Central de Andorra (Teruel), de Endesa.
Central de Andorra (Teruel), de Endesa. Efe

La semana pasada Naturgy recibió el visto bueno definitivo para la clausura de su central de carbón de Anllares, en Páramo del Sil (León). La compañía, que ya contaba con el permitso previo para un cierre que solicitó en marzo del año pasado y recibió en agosto los permisos de impacto ambiental, está quemando estos días el último mineral antes de la parada final de una pequeña instalación que data de 1982, cuenta con una plantilla de 41 personas y una potencia de 347 MW. El desmantelamiento se iniciará en 2019 y en él podrían trabajar otras 40 personas y 60 en las puntas.

 También hace unos días, el operador del sistema, REE, recibió del Ministerio de Transición Ecológica el expediente de cierre de las centrales de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia), propiedad de Iberdrola. En realidad, la solicitud de la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán se remonta a hace más de un año, cuando la presentó ante el entonces Ministerio de Energía, cuyo titular, Álvaro Nadal, puso el grito en el cielo y decidió a raiz de ello acelerar el trámite de un decreto para endurecer las condiciones para el cierre de cualquier central eléctrica.

Aunque ni esta ni otra norma similar prosperó, el ministerio de Nadal metió la solicitud de Iberdrola en un cajón y el equipo de su sucesora no lo había desempolvado hasta ahora. Los expedientes de cierre requieren de los informes positivos de REE y de la CNMC, que analizarán si este pone en riesgo la garantía de suministro.

Al cierre de estas centrales (Lada y Velilla suman una potencia de 800 MW entre las dos) se sumará el de las grandes térmicas de carbón nacional de Endesa, Compostilla (León) y Andorra (Teruel), con más de 2.200 MW de capacidad instalada, cuyo cierre ha comunicado que va a solicitar antes de finalice el año de año.

El director general deelaciones Institucionales y Regulación de Endesa, José Casas, indicó ayer que no han presentado aún la solicitud de cierre de Compostilla y Andorra porque la compañía quieren presentar de manera simultánea los planes de acompañamiento. Según añadió, Endesa está analizando la situación de las zonas donde se van a producir los cierres y garantizará el empleo del personal propio, unas 300 personas, a través de reubicaciones en otras plantas del grupo o en los trabajos de desmantelamiento de las centrales, unos trabajos que durarán entre cuatro y seis años.

En cuanto al personal auxiliar, que no depende directamente de Endesa, Casas aseguró que se les quiere hacer partícipes del plan de desmantelamiento, que obligará a ampliar entre 130 y 140 personas el personal para dedicarlo a estas tareas, con puntas de hasta 200 personas. Respecto a las alternativas para esas zonas, el directivo de Endesa indicó que podrían ser energías renovables, si existe recurso renovable en esas zonas, y si no, la compañía está pensando otras actividades, , que dará a conocer cuando se presente formalmente la solicitud de los cierres.

El ministerio no ve problemas 

El secretario de Estado de Energía, José Domínguez, considera que el cierre de las nueve centrales de carbón que no han hecho inversiones para seguir operando a partir de junio de 2020 (inlcuidas las cinco que ya han iniciado los trámites o están a punto) no provocará problemas en el suministro.

Domínguez indicó que esas plantas suman una potencia de entre 5.000 y 6.000 MW, frente a una capacidad del sistema de 100.000, cuando el pico de potencia ha sido de poco más de 40.000 MW. No obstante, el secretario de Estado dijo que antes de autorizar cualquier cierre, el Gobierno estuaria cada caso para garantizar el suministro eléctrico.

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