Economía acelera el campo de pruebas de ‘fintech’ para tenerlo listo este año

El Banco de España, la CNMV y la DGS crearán equipos para la supervisión

Los técnicos fijarán el tiempo en que el proyecto estará en el ‘sandbox’

La ministra de Economía, Nadia Calviño; el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos (izquierda), y el presidente de la CNMV, Sebastián Albella.
La ministra de Economía, Nadia Calviño; el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos (izquierda), y el presidente de la CNMV, Sebastián Albella.

Nadia Calviño acelera para tener listo el espacio desregulado para fintechs (firmas financieras tecnológicas) y neobancos que reclama el sector antes de final de año. El objetivo es que el sandbox (literalmente, caja de arena) esté aprobado antes de Navidad. La cuestión es si se aprobará un proyecto de ley, que requerirá de una tramitación ordinaria en el Parlamento para que esté en vigor, o se utilizará la fórmula del real decreto ley, con eficacia instantánea. Fuentes jurídicas señalan que una fórmula intermedia sería aprobar el decreto y convalidarlo como proyecto de ley como pasó con el del impuesto hipotecario.

Desde la boutique de asesoramiento regulatorio finReg señalan que será en complicado que se pueda explicar la “la urgente necesidad” que requiere un decreto ley. Si no se emplea esta fórmula, la entrada en vigor puede retrarse hasta la segunda mitad de 2019.

El Gobierno anterior impulsó la normativa, pero no llegó a aprobar nada. El objetivo es que España se convierta en un campo abonado para la transformación digital del sistema financiero. Sería uno de los primeros del mundo, junto con Reino Unido, que lo abrió en 2014 bajo el control de la Financial Conduct Authority (FCA), el supervisor de conducta del sector financiero, y Singapur, que dio el paso al año siguiente. También cuentan con sandboxes Australia, Hong Kong, Corea del Sur, Holanda y Suiza.

La CNMV, el Banco de España y el Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) serán los encargados de la vigilancia de los proyectos. Fuentes conocedoras de cómo se está elaborando la legislación explican que el documento que se aprobará será un mero esqueleto, un esquema que no establecerá a priori ni plazos ni restricciones para acceder al espacio desregulado.

El objetivo es que los proyectos que entren tengan libertad absoluta respecto a la normativa actual. Se elaborará un protocolo para cada una de las propuestas y los tres supervisores deberán crear equipos de trabajo específico para vigilar con lupa cada modalidad de proyecto. En esencia, los técnicos de cada de supervisor estarán prácticamente empotrados en la fintech, el neobanco o la entidad financiera clásica que participe. Y en la cúpula, con potestades sobre todo, estará el Tesoro, que creará una comisión que se ocupará de coordinar las actuaciones.

Fuentes conocedoras de las negociaciones hablan de que el plazo estándar para permanecer en el sandbox rondará el año y medio, si bien no habrá ningun periodo escrito en piedra. La capacidad de realizar emisiones de criptodivisas sin tener que cumplir con las obligaciones que requiere ahora la CNMV –el supervisor ha enviado decenas de requerimientos este año– es otra petición del sector. Aunque hay cuatro empresas hablando con el organismo que preside Sebastián Albella, ninguna ha recibido aún luz verde de la CNMV.

Las fuentes consultadas indican que no se facilitarán las criptoemisiones per se, sino que estas serán vigiliadas con lupa y que, al igual que el resto de las cuestiones, dependerán del supervisor correspondiente. En este caso, la CNMV.

La CNMV ha exprimido la norma que le otorga los poderes, la Ley del Mercado de Valores, y considera que buena parte de las operaciones de emisión de criptodivisas deberían ser tratadas como ofertas públicas de suscripción (OPS, en la jerga). Y estas han de cumplir los requerimientos de un folleto y de toda la regulación derivada de la directiva Mifid 2.

La regulación dará libertad para probar nuevos modelos de innovación financiera para las que de momento no existe una regulación específica, con la idea de estudiar su comportamiento en el mercado antes de establecer una normativa ad hoc basada en la experiencia.

El campo de pruebas, en todo caso, contará con límites en cuanto a su alcance y volumen de mercado. Economía ha previsto una serie de garantías para proteger a los potenciales usuarios de los nuevos servicios digitales. Así, los participantes en el sandbox deberán contar con “garantías financieras suficientes para cubrir la responsabilidad por los daños y perjuicios en los que pudieran incurrir”, en forma de “seguros, avales bancarios o finanzas”.

Qué pide el sector

Exención. La Asociación Española de Fintech e Insurtech [las empresas tecnológicas del sector asegurador], AEFI, solicita que el sandbox permita bajo la modalidad de exención que las entidades disfruten de un periodo de pruebas en el que puedan ir alcanzando gradualmente los requisitos de obtención ordinaria de una licencia para operar, por ejemplo en el mercado de valores, bancario, servicios de pago o asegurador. Pide que la operativa no regulada explícitamente, como las emisiones de divisas virtuales, se inicie en un espacio controlado.

Los supervisores. AEFI pide la atribución de facultades a los supervisores para la firma de protocolos individualizados. Aquí, la asociación distingue cuatro fases. La primera, de presentación de proyectos y su admisión; la segunda, de evaluación; la tercera, experimental; y la cuarta, de salida.

Beneficios. AEFI alerta de que “la complejidad de la normativa financiera y de seguros española y la rigidez de sus requisitos suponen un claro obstáculo para el desarrollo del sector fintech e insurtech en España”. El sandbox, asevera, reducirá el tiempo y coste de lanzamiento de nuevos proyectos, atraerá firmas innovadoras y generará empleo de calidad.

Normas