Un Brexit blanco, la opción menos mala para las cotizadas españolas

Sus cotizaciones parecen encajar ya malos escenarios desde hace un par de años

No habrá ganadores con el Brexit; ni en el Reino Unido ni en Europa; ni los ciudadanos ni las empresas; ni los inversores ni los consumidores. Todas las opciones deterioran las relaciones económicas, laborales y sociales actuales a ambos lados del Canal de la Mancha, y solo lograría mantenerlas como están una marcha atrás integral en el proceso que prolongara la permanencia de los británicos en la Unión Europea, tal como ha ocurrido desde 1973. Pero tal cosa no sucederá; el rigor con el que los habitantes de la isla toman sus decisiones soberanas, y esta se decidió en un referéndum, por muy frívolamente que fuese convocado y muy manipulado que resultase el debate político en torno a él, impide una marcha atrás. Solo la intensidad de la operación condicionará las consecuencias de la salida de la UE. Pero no habrá ganadores.

Salvo sorpresa, este fin de semana los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Unión tendrán que avalar o corregir todos los detalles del acuerdo de salida del Reino Unido, pactado hace un par de semanas por los negociadores de Bruselas y Londres, y, arrancará después un proceso de ratificación parlamentaria en cada país que debe culminar antes de marzo de 2019, fecha en la que inaplazablemente debe ejecutarse el Brexit. Pero aún después de tal fecha las condiciones exactas para el divorcio estarán rodeadas de incógnita, pues durante dos años de periodo transitorio deberá determinarse cuál será la relación económica concreta de la isla con el continente. En todo caso, los expertos económicos y financieros apuestan casi todo a la carta de que se mantendrá al menos una unión aduanera similar a la que rige la relación con Noruega, o un acuerdo preferente como el que hay con Canadá.

En todo caso, pocos apuestan a que la economía británica pueda mantener los niveles de crecimiento, salvo depreciaciones muy intensas de la libra esterlina, y seguramente una vuelta al activismo monetario de los años de la crisis, aunque todo concluya en un Brexit blanco. Por tanto, la inversión en la zona libra podría resentirse, tanto la ya realizada como la venidera. Las grandes cotizadas españolas tienen ahora intereses muy elevados allí, tras un proceso de fuertes inversiones de sociedades que buscaban economías de elevadas rentas y plena seguridad jurídica. IAG, Iberdrola, Ferrovial, Telefónica, Sabadell, etc. ingresan más de 15.000 millones de euros anuales en las islas, y quieren una estabilidad que va a estar en vaivén continuo durante al menos dos años largos más. No es desde luego, el mejor entorno para los negocios, aunque sus cotizaciones parecen encajar ya tales escenarios desde hace un par de años.

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