Ojo con las inversiones ‘made in USA’

Hoy tomar posiciones en dólares y cubrir el riesgo de divisa a 12 meses supone un coste del 3,5%

Edificio de la Bolsa de Nueva York.
Edificio de la Bolsa de Nueva York. REUTERS

No pretendo buscarme problemas con Donald J. Trump, pero los inversores europeos debemos tener en cuenta un nuevo factor a la hora invertir en activos denominados en el billete verde: el coste de cobertura de divisa.

Siempre que acudamos a nuestro asesor de inversiones escucharemos la frase: “Es importante mantener una buena diversificación en la cartera”. Una buena diversificación se entiende por tener en nuestra cartera diferentes tipos de activos en diferentes áreas geográficas y en diferentes divisas, que, a su vez, estén descorrelacionados entre ellos. Desgraciadamente para el inversor europeo esto es cada vez más difícil y, sobre todo, cada vez es más caro de llevar a cabo esta estrategia debido al aumento en los costes de cobertura de divisa, o el cost of hedging, como lo llaman los anglosajones.

Uno de los riesgos principales a la hora de invertir es el de divisa. Cuando invertimos en monedas diferentes a la nuestra (en este caso el euro) nos puede ocurrir que la divisa en la que estemos invertidos se aprecie, lo cual sería positivo para nuestra inversión, o se deprecie, lo cual sería negativo. Para eliminar el efecto negativo, tenemos la posibilidad de cubrirnos de ese riesgo, o pedir que otro lo haga por nosotros, que es lo que ocurre cuando decidimos comprar la clase cubierta del fondo de inversión en el que estamos interesados. Esta clase busca ofrecer el retorno del activo subyacente, pero eliminando el riesgo de tipo de cambio.

Por ejemplo, si queremos invertir en un fondo de renta variable estadounidense, estaríamos expuestos a lo que hagan los precios de las acciones del S&P 500, pero no a lo que haga el dólar. Para eso, suelen usar un contrato de forward a tres meses que, a su vez, se va renovando a medida que va venciendo. Para el cálculo del forward se tiene en cuenta el tipo de cambio spot (tipo de cambio actual) y el diferencial de tipos de interés a ese plazo entre ambas zonas geográficas. Como se pueden imaginar, debido a la continua subida de los tipos de interés en Estados Unidos y a los tipos negativos en Europa, este diferencial se encuentra en este momento en máximos históricos.

Hoy en día tomar posiciones en dólares y cubrir el riesgo de divisa a 12 meses vista supone un coste de alrededor del 3,5%. No se trata de una comisión, sino de una circunstancia de mercado que hace tremendamente cara la cobertura de divisa y este es un tema que conviene tener en cuenta a la hora de invertir. Esto no ocurre solo cuando se quiere cubrir el dólar, sino también con otras divisas desarrolladas, como la libra o incluso el yen, que a pesar de tener los tipos al 0%, suponen un coste para el inversor europeo.

¿Cuáles son las previsiones? Parece que los tipos de interés van a permanecer bajos en Europa durante una temporada larga. Desde el Banco Central Europeo, se apunta que podemos tener la primera subida de tipos de interés después del verano de 2019, pero hay que recordar que el tipo de depósito se encuentra en negativo (-0,40%) y tiene pinta de que el primer paso que puedan dar sea situarlo primero en niveles de -0,20% para, quizás, terminar 2019 en el 0%. Los más optimistas apuntan a dos subidas de tipos en 2020 hasta niveles de 0,5% y otras dos en 2021 hasta niveles del 1%, por lo que el ritmo de subidas en Europa se atisba lento salvo que veamos algún tipo de presión inflacionista. Por el contrario, en Estados Unidos se espera una nueva subida de 0,25% para diciembre de este año (la cuarta en 2018) y otras tres para el año que viene. Si esto es así, el coste de la cobertura seguirá ampliándose en 2019.

Implicaciones para la inversión en renta fija. En este momento, un inversor europeo que se plantee invertir en el bono estadounidense a dos años, que paga ya un 2,85% y cubre la inflación americana, pero no quiera asumir el riesgo de divisa y pague por ello el coste de la cobertura, se quedará sin rentabilidad. Es más, obtendrá rentabilidad negativa. Esto nos debería llevar a favorecer inversiones en activos en euros, a pesar de que los tipos de interés están históricamente bajos, pero, al menos, positivos en algunos activos.

Otra opción, más arriesgada y volátil, eso sí, es la inversión en activos denominados en dólares sin cubrir el riesgo de divisa, ya que, al estar allí los tipos de interés altos, ofrecen rentabilidades interesantes. Como decíamos, el bono a dos años estadounidense se sitúa en el 2,85% y el 10 años, en el 3,1%, lo que en este momento es un fuerte atractivo para muchos inversores globales, principalmente asiáticos.

Por último, la tercera opción es mantener posiciones diversificadas en renta fija global con exposición cubierta si lo que queremos es tener protección en caso de un crash en los mercados ya que, tradicionalmente, la duración (sobre todo en bonos de gobierno) suele actuar como refugio en momentos de crisis.

César Ozaeta es Gestor de fondos en Abante

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