Deuda soberana

El bono luso saca partido de Italia y reduce al mínimo la brecha con el español

El riesgo político italiano lo convierte en una suerte de refugio

Los expertos creen que ya hay poco recorrido para que continúe su rally

Bonos a 10 años Ampliar foto

La evolución de la deuda soberana portuguesa en los últimos meses es el mejor ejemplo de que, hasta el momento, la crisis política italiana no ha tenido efecto contagio. Aun al contrario, el bono portugués se ha convertido en una suerte de refugio para los inversores que buscan una prima de rentabilidad en la deuda europea.

El rendimiento del bono luso a diez años ha pasado del 1,64% en que cotizaba a principios de mayo, antes de constituirse el Gobierno de coalición entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga, al 1,9% actual. Y su movimiento se ha desmarcado del fuerte repunte del bono italiano en ese período, en que ha pasado del 1,7% al 3,48%. Además, el bono portugués ha logrado reducir en los últimos meses distancias frente al español hasta mínimos sin precedentes.

“La formación de gobierno en Portugal asustó bastante a los inversores en principio pero en los dos últimos años, los mercados ya están cómodos al cien por cien con la deuda soberana del país. Ha adquirido un carácter más defensivo que se ve con claridad respecto a Italia””, explica Francisco Chambel, responsable de mercado de deuda de Unicredit.

Portugal se ha convertido de hecho en una rara avis en la zona euro, en el ejemplo de cómo un ejecutivo socialista que gobierna con el apoyo del partido comunista se ha ganado la credibilidad de los inversores, dejando atrás el estigma de país rescatado. Y el gran artífice del punto de equilibrio entre la austeridad y el gasto social, Mario Centeno, preside hoy el Eurogrupo tras su paso por el ministerio de Finanzas luso.

Los expertos dudan en cambio de la continuidad del rally de la deuda portuguesa. “Es difícil que haya más recorrido a la baja en el rendimiento del bono portugués. La economía portuguesa es pequeña y muy abierta al exterior y va a sufrir con la ralentización del crecimiento en Europa”, añade Chambel.

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