Eva Verdeal: “Fundimos oro con electricidad para hacer joyas duraderas"

Empezó vendiendo por internet collares, sortijas y pendientes, y ahora regenta cinco establecimientos

Se formó en Saint Martins, en Londres, y trabaja con plata, latón y baño de oro

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Techos altos, decoración sencilla y elegante, flores en estanterías, esquinas y hasta en el techo. Es el principio estético de las joyerías Dime que me quieres. Es el mismo estilo que sigue su directora general, Eva Verdeal, (Madrid, 1977), que trabaja en pleno barrio de Malasaña, en un taller compartido con el resto del equipo. Sobre su mesa, un ordenador, una lámpara y unas flores. Precisamente, son los motivos florales el eje que sostiene las colecciones de joyas de la marca.

Verdeal estudió diseño en Madrid y completó su formación en una de las escuelas de diseño de mayor prestigio de Europa, como es Saint Martins School, en Londres. Cuando regresó a la capital, trabajó como diseñadora de moda en las tiendas de ropa que tenía su familia. Después, estuvo unos años atendiendo a sus hijos pequeños. Entretanto, comenzó a idear un negocio que fuera fácil de combinar con su vida familiar, “aunque al final fácil de compaginar no ha sido”, reconoce.

En 2012 empezó de cero. “Al principio, de joyería sabía lo básico pero siempre he tenido un espíritu emprendedor”. Comenzó preguntando a especialistas del sector sobre el funcionamiento del mundo de la joyería y visitó ferias por toda España. Fue entonces cuando empezó a hacer collares, pendientes y sortijas personalizadas con grabados. Las vendía a través de su página web, activa desde los inicios. Después compartió oficina con su marido en la zona de Tetuán, y en 2014 abrió una tienda en una de las zonas que más le gustaba, la Travesía de San Mateo, en el barrio de Tribunal. “Era importante que los clientes nos encontrasen en un lugar físico y que estuviese en una zona emblemática”, señala Verdeal.

Cuatro años después, Dime que me quieres cuenta con cuatro tiendas en Madrid y una en Bilbao, donde asegura que la acogida está siendo igual de buena que en el resto de establecimientos.“Elegimos Bilbao porque es una ciudad que está creciendo a nivel turístico y económico, conozco gente allí y está cerca de Madrid”, señala. 

Todas las joyas son de plata de ley y de latón bañado en tres micras de oro, técnica que la diseñadora aprendió en Francia. “El éxito de nuestras joyas radica en la técnica de adherir el oro con electricidad, son más duraderas y de mayor calidad. Se llaman baños electrolíticos y el latón es mejor conductor de electricidad que la plata”.

Aunque prefiere no desvelar las cifras de facturación, adelanta que el crecimiento en 2018 será de un 50% más que el año pasado. “Los datos son buenos, pero esperamos que sean mucho mejores, sobre todo en esta nueva etapa”. Entre los objetivos para el próximo ejercicio es abrir nuevas tiendas, y están barajando emplazamientos en ciudades como Barcelona, Valencia y Sevilla.

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