Elecciones en EE UU: guía para entender los efectos de la victoria demócrata en la economía y el mercado

Los demócratas recuperan la Cámara de Representantes mientras los republicanos mantienen el control en el Senado

El impulso a la reforma fiscal y la aprobación de un gran paquete de gastos quedan en el aire

Elecciones legislativas estadounidenses
Elecciones legislativas estadounidenses EFE

Ocho años después los demócratas recuperan el control en la Cámara de Representantes. Las elecciones legislativas celebradas en EE UU se han caracterizado históricamente por la baja participación, una tendencia que en esta ocasión se ha roto. Aunque su nombre no estaba en las papeletas la figura de Donald Trump estuvo presente en la mente de los electores. El presidente de EE UU ha llegado a los comicios con la popularidad más baja desde la consulta de mitad de mandato de Harry Truman en 1950. El resultado de las elecciones ha sido un Congreso divido con mayoría de los demócratas en la cámara baja (consiguen 222 escaños frente a los 196 de los republicanos) y de los republicanos en la Cámara alta. El partido del presidente logra mantener su dominio en el Senado con 51 representantes, seis más que los demócratas.

¿Qué impacto tiene un Congreso dividido en la economía doméstica?

La recuperación de la Cámara de Representantes por parte de los demócratas supondrá un frenazo a la agenda política del presidente. La gran damnificada del resultado electoral será la expansión de la reforma fiscal. Las probabilidades de recortes adicionales de los impuestos se ven reducidas, algo que ayudaría a aliviar los temores sobre la sostenibilidad de la deuda. La dificultad para llegar a acuerdos entre los dos partidos incrementa el riesgo a un cierre de Gobierno (suspensión de la prestación de todos los servicios públicos menos los esenciales) y los obstáculos para sacar adelante nuevas leyes. En paralelo los demócratas paralizarán las intenciones de Trump de desmantelar el Obamacare y los expertos creen que el sector industrial seguirá languideciendo ante los obstáculos para sacar adelante un gran paquete de gastos. La victoria de los demócratas en la Cámara baja no significa que se puedan revertir los recortes de impuestos ni restablecer partes claves de la regulación financiera de la ley Dodd Frank aprobada en 2010 por Barack Obama y desmantelada posteriormente por su sucesor.

¿Se producirá un impulso del gasto en infraestructuras?

Jim Lydotes, gestor de BNY Mellon Global Infraestructure Income Fund, señala que en la campaña de 2016 el gasto en infraestructuras era el tema en el que coincidían republicanos y demócratas. En la segunda mitad de mandato estaba previsto que Trump diera un nuevo impulso a este plan. Desde Citi apuntan que los demócratas estarían dispuestos a trabajar en un acuerdo en infraestructuras, algo que según sus estimaciones incrementaría en un 0,2% el PIB en 2020. Los expertos de la entidad señalan que la necesidad de que el Congreso vuelva a autorizar el fondo fiduciario de carreteras para el próximo año puede ser la chispa para reavivar las conversaciones.

¿Qué pasará con el déficit fiscal?

El freno a la expansión fiscal ayudaría a mantener a raya el déficit presupuestario que, como viene siendo una norma en los mandatos republicanos, se ha visto incrementado en los últimos ejercicios. Para el próximo año está previsto que cierre en el 4,6% del PIB. Hasta el momento el agujero en las finanzas del Gobierno no es considerado una amenaza porque la economía marcha a toda vela. Los expertos de ING indican que si se produjera un shock económico con un crecimiento más bajo o una recesión el déficit podría aumentar rápidamente hasta el 7-9% del PIB.

¿Se frenará la política aranceleria?

Como contrapunto al estancamiento legislativo, Donald Trump redoblará su acción ejecutiva con la política comercial en el punto de mira. El presidente tiene amplia libertad para llevar a cabo la política exterior de manera unilateral. Las tarifas introducidas a los productos chinos en los últimos meses continuarán su curso al igual que las sanciones impuestas a Irán tras la ruptura del acuerdo nuclear. Los expertos prevén que el presidente continúe presionando a China para que haga concesiones que ayuden a reducir el déficit comercial que EE UU mantiene con el país asiático. El futuro de la guerra comercial tiene marcado en rojo el 20 de noviembre, día en el que las dos grandes potencias económicas intentarán llegar a un acuerdo. Si bien los demócratas pueden sentirse cómodos con la postura que mantiene Washington frente a Pekín, es probable que se muestren más resistentes a iniciar una guerra comercial con aliados tradicionales como la UE así como con la retirada de la Organización Mundial del Comercio.

¿Cómo reaccionará el mercado?

La rentabilidad de la deuda a 10 años llegó a caer al 3,18% tras la victoria de los demócratas, a cierta distancia del máximo anual del 3,23% registrado a principios de octubre, aunque finalmente se quedó en el 3,22%. El dólar cede un 0,4% en su cruce frente al euro. El freno a la expansión fiscal por parte de los demócratas supone desactivar una de las palancas de crecimiento de los últimos meses. En un escenario de alzas de PIB más modestas, los expertos prevén menores presiones inflacionistas con lo que el repunte de las rentabilidades de la deuda se verá contenido y la Fed no tendrá prisas por acelerar la subida de tipos. Las caídas experimentadas por el S&P 500 en octubre ya pusieron en precio los temores que existían sobre los efectos de un Congreso dividido. Wall Street celebró con alzas superiores al 2% la posibilidad de que Trump negocie con la oposición.

¿Se llevará a cabo un juicio público a Trump?

Las probabilidades de que los demócratas retomen las demandas para que el presidente de EE UU publique sus declaraciones de impuestos crecen día a día. De hecho, en una de las primeras intervenciones de Trump tras las elecciones legislativas, el magnate ha afirmado que no colaborará con la oposición si continúan adelante con las presiones. El otro escenario que empieza a generar incertidumbre es la posibilidad de un juicio político al presidente. Si el fiscal Robert Mueller encuentre evidencias de injerencia de Rusia en las elecciones de 2016 se abre la puerta a que demócratas inicien un juicio político ahora que controlan la Cámara de Representantes. No obstante, esto chocaría de bruces con el Senado donde los republicanos mantienen el control. De esta forma, la probabilidad de un impeachment al presidente se desvanece.

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