La banca cae un 1% en Bolsa, inquieta por el debate en el Supremo

El mercado comienza a sopesar un escenario de retroactividad en los últimos cuatro años

El impacto avanzado por Hacienda en tal caso supera los cálculos de DBRS y Moody's

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Interior de la Bolsa española EFE

La banca española contiene la respiración desde que el pasado 18 de octubre el Tribunal Supremo dictaminara que es al banco y no al cliente a quien corresponde el pago del impuesto de actos jurídicos documentados de las hipotecas. Su decisión supone un cambio radical y un auténtico varapalo para las entidades financieras, que tienen en las hipotecas su producto estrella. Aquella sentencia de hace más de dos semanas provocó una sangría bursátil y los bancos del Ibex perdieron en un solo día casi 6.000 millones de euros de capitalización.

El sector espera ahora con gran nerviosismo la postura definitiva del Supremo sobre el impuesto a las hipotecas. El alto tribunal lleva dos días de intenso debate para clarificar su postura, después de la fuerte polémica creada con su cambio de criterio. Y si ayer el sector se anotaba avances, con Bankia como el banco más alcista de toda Europa, en la jornada de hoy los bancos españoles amplían los descensos.

La prolongación de las deliberaciones del Supremo ha incrementado la inquietud. Si en un principio la expectativa era que su decisión validaría el cambio de criterio, en favor de que el banco pague el impuesto, pero sin carácter retroactivo, ahora el mercado también sopesa la posibilidad de que exista una retroactividad de cuatro años. Se trata del plazo en el que se puede reclamar ante Hacienda por los impuestos pagados.

La propia ministra de Hacienda María Jesús Montero ha reconocido esta mañana que el Ejecutivo ya ha contemplado este supuesto, por el que las comunidades autónomas –las que ingresan el impuesto de AJD- se verían obligadas a devolver a los clientes que reclamen hasta 5.000 millones de euros. En tal caso, ha avanzado que el Estado ayudará a las autonomías a hacer frente a los pagos, pediría a Bruselas comprensión para evitar un impacto directo en el déficit por este nuevo gasto y reclamaría a la banca para que, a su vez, respondiera por un impuesto que debía haber abonado.

Los bancos acentuaron su caída en Bolsa tras las declaraciones de Montero, si bien los descensos son generalizados en la banca europea, muy pendiente de las difíciles negociaciones entre Roma y la Comisión Europea por el presupuesto italiano de 2019 y todavía encajando el resultado de los test de estrés que publicó la Autoridad Bancaria Europea (EBA) el pasado viernes.

No obstante, aunque los descensos llegaron a superar el 2%, al cierre, rondaban el 1%. Las mayores caídas fueron para Sabadell (-1,38%), seguido de Bankia y Santander (-1,14%). El impacto avanzado por Montero en el caso de que el Supremo confirme su cambio de doctrina y abra la puerta a que se pueda reclamar ante las agencias tributarias autonómicas por los últimos cuatro años de pago del impuesto de las hipotecas supera las estimaciones avanzadas hasta ahora.

La agencia de rating Mooyd’s ha calculado un impacto para la banca en este escenario de retroactividad de cuatro años por 2.300 millones de euros, en línea con las estimaciones de DBRS. Gestha amplía la cifra a los 3.631 millones de euros, por debajo aun así de los 5.000 millones apuntados por Montero. Solo el año pasado, las comunidades ingresaron 2.051 millones por el impuesto de actos jurídicos documentados, del que buena parte corresponde a las hipotecas.

En el caso de que el Supremo cerrara la puerta a la devolución del impuesto en las hipotecas ya firmadas, el impacto para la banca de comenzar a asumir el pago a partir de ahora sería de 700 millones al año según DBRS y de 640 millones según Moody’s. 

Los analistas apuntan que en las caídas del pasado 18 de octubre ya se descontó el peor de los escenarios, el de una retroactividad total, pero el sector ha seguido cayendo después. En la cotización de los bancos también pesa el pulso que mantiene Italia con Bruselas. El Gobierno italiano sigue sin hacer concesiones ante la inédita exigencia de la Comisión Europea de revisar sus Presupuestos de 2019, para lo que ha dado de plazo hasta el próximo 13 de noviembre. Además, Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, puso el dedo en la llaga ayer al advertir de que una docena de bancos, entre ellos BBVA y Sabadell, deberían reforzar capital a la vista del resultado de los test de estrés. En concreto, aquellos cuyo ratio de capital ha quedado por debajo del 9% en el escenario adverso.

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