Ibercaja contrata a Rothschild para salir a Bolsa a partir de la primavera de 2019

Su objetivo es hacer una OPV por el 35% de su capital antes de junio de 2020 y no descarta también ampliar capital

La valoración de la entidad es superior a los 1.300 millones, según bancos de inversión

Oficina central de Ibercaja en Madrid
Oficina central de Ibercaja en Madrid

Ibercaja tiene casi todo listo para salir a Bolsa. Incluso maneja ya un calendario, que no agota aún el plazo fijado por ley para que la entidad cotice. Por imperativo legal, si no quiere que su fundación, con más del 87,7% de su capital, sea penalizada, debe cotizar antes de finales de 2020, según la normativa de las antiguas cajas de ahorros para rebajar su peso en la entidad. Para llevar a cabo esta operación la entidad aragonesa ha contratado como asesor independiente a Rothschild.

“Con el propósito de completar la preparación de este proceso, Ibercaja ha contratado a Rothschild como asesor financiero independiente, entidad que cuenta con una relevante y exitosa experiencia en la ejecución de este tipo de proyectos en el mercado de capitales español e internacional”, anunció ayer la entidad.

Ibercaja contrata a Rothschild para salir a Bolsa a partir de la primavera de 2019

La entidad ya estuvo en 2016 explorando la posibilidad de que entrara en su capital uno o dos socios institucionales para que adquiriesen un porcentaje superior al 20%. Para ello contrató a JPMorgan, banco que más tarde también acompañaría a la entidad a su salida a Bolsa. La idea era ampliar capital para incorporar a estos nuevos inversores, y poder así amortizar los bonos contingentes convertibles en acciones (cocos) sin alterar sus ratios de solvencia, a la vez que ataba su capital a los fondos. Pero la baja oferta que presentaron los posibles inversores hicieron desistir a Ibercaja de esta fórmula.

Este proyecto denominado Pilar, valorado Ibercaja en menos de 1.700 millones de euros, ligeramente por debajo de 0,7 veces valor en libros. Otros bancos sitúan su valor en 1.300 millones de euros. Pero el plazo para que Ibercaja comience a cotizar se va reduciendo. Fuentes de la entidad financiera aseguran que el objetivo es tener todo preparado para aprovechar las cuatro ventanas que se abren antes de finales de 2020. La primera es en la primavera de 2019, y la última en otoño de 2020, pero su idea es no agotar los plazos, por lo que pretende salir a cotizar antes de junio de 2020. Eso sí, asegura que no tiene fijado un precio mínimo para salir a Bolsa, aunque asume que cotizará con descuento.

La fundación de la entidad aragonesa colocará al menos un 35% del banco en el parqué a través de una OPV con la colaboración de Rothschild, aunque este porcentaje podría ser superior, si desiste su otro proyecto que está sobre la mesa de ampliar capital. De hecho, pese a que por norma la idea es que las fundaciones tengan menos del 50% del capital de un banco, el Banco de España en su etapa anterior (con Luis María Linde como gobernador) reclamaba un peso del 40% de máximo.
Ibercaja no descarta llevar a cabo una ampliación de capital pareja a la salida a Bolsa, que permita subir su ratio de capital, ahora del 10,6%, y diluir así más el peso de la fundación.

Ibercaja puso en marcha en marzo un plan estratégico a tres años (2018-2020) con el objetivo de llegar en tres años a una rentabilidad o ROTE (rentabilidad sobre el capital tangible) superior al 9%, ahora es del 4%.

El beneficio cae un 10,1% por el coste del ERE

Ibercaja ha obtenido un beneficio neto de 72,5 millones de euros hasta septiembre, un 10,1 % menos que en el mismo periodo de 2017, como consecuencia de los bajos tipos de interés y el coste de su ERE, que finalizó en junio. Ibercaja destaca el dinamismo de la actividad con clientes tanto en recursos gestionados, que crecen un 2,4% interanual, como a su diversificación -dado que el 46% son ya fondos de inversión y de pensiones y seguros de ahorro-, y a la nueva financiación crediticia concedida, que sube el 4,2 %.

Los recursos de clientes totales administrados por la entidad han alcanzado 56.687 millones, 1.308 más que un año antes, lo que supone un crecimiento interanual del 2,4 %. Según la entidad, la gestión de activos y los seguros de ahorro son el motor principal de esta evolución, con un incremento del 5,3% interanual hasta 25.889 millones de euros, un volumen que representa el 46% del total de recursos de clientes de Ibercaja.

La entidad formalizó hasta septiembre 4.181 millones de euros en nuevo crédito, un 4,2% más que el mismo periodo de 2017. El 69% del importe total (2.900 millones) se destinaron a financiación de empresas, el segmento objetivo prioritario en su Plan Estratégico. La Comunidad de Madrid y el arco Mediterráneo representan el 48 % de la financiación.

La entidad aragonesa, una de las antiguas cajas que sobrevivió a la crisis sin necesidad de ayudas (aunque absorbió a Caja3, operación que llevo consigo sumar a su capital los cocos de la pequeña entidad), considera que su valor es superior al que el mercado valoró a Unicaja Banco en su salida a Bolsa en junio de 2017. Con un volumen de recursos de clientes fuera de balance cercano al 46%, hacen que su modelo, según afirman, sea más similar al de CaixaBank que al de la entidad de origen malagueño o a Liberbank. La entidad que finalizará en breve su ERE iniciado el año pasado, tampoco descarta otro ajuste de plantilla en próximos ejercicios para mejorar su ratio de eficiencia que ahora es del 65%.

La entidad había encontrado en el Real Decreto 536/2017 que modificaba el fondo de reserva de las fundaciones bancarias, y conocido como la vía Kutxabank, una fórmula para poder ampliar en siete años su salida a Bolsa, y así poder contar hasta 2024 para cotizar, pero el anterior equipo de Economía, encabezado por Luis de Guindos, rechazó esta petición.

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