Los test de estrés muestran más resistencia que capital en los bancos españoles

Ello obedece en buena medida a un modelo de banca comercial minorista más granular y diversificado

Los test de estrés de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) muestran que los bancos españoles están preparados para soportar el escenario más severo, aunque con un nivel de capital peor al de la media europea. El ejercicio indica que las cuatro entidades españolas examinadas entre las 48 europeas (Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell) tienden a destruir menos capital en un escenario de crisis o recesión, algo que en buena medida obedece a un modelo de banca comercial minorista más granular y diversificado y con menor riesgo que el de otras entidades europeas. Ese tipo de banca probablemente necesita menos capital que otros modelos más agresivos y quizá eso explique que, de todos los países con entidades examinadas, las entidades españolas tienen el punto de partida de capital más bajo. Por eso, aunque destruyen menos capital, su resultado final en las pruebas está también, en conjunto, entre los más bajos, solo por delante de Reino Unido. Al tiempo, tres de los cuatro bancos españoles están entre los únicos nueve que serían capaces de saldar con beneficios un periodo de dificultades como el dibujado en el escenario adverso.

En general, los bancos españoles son hoy más sólidos en capital, se han desprendido de parte de los activos de mayor riesgo, especialmente el ladrillo tóxico, y han despejado buen número de incertidumbres. Aun así, han de afrontar otras nuevas, como la del impuesto de las hipotecas, cuya jurisprudencia debe sustanciar el Supremo a partir de este mismo lunes.

Con todo, hay que relativizar el valor de los test de estrés. Son un ejercicio basado en escenarios teóricos, que se aplica con un retraso que provoca que algunos de los supuestos estén ya superados (como las crisis de la deuda en Turquía y en Italia ) y que haya pruebas de que otros no se han materializado. Por eso, no se les debe dar ni mucho menos carta de infalibilidad, como en el pasado se ha demostrado. Pero tampoco se debe despreciar sus resultados, pues también han servido en ocasiones para detectar los problemas.

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