Las grandes amenazas que acechan a las empresas

El rey Felipe Vi destaca el riesgo de las nuevas tecnologías

Isidro Fainé critica las políticas fiscales expansivas

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La ministra de Economía, Nadia Calviño, la secretaria general del PSIB-PSOE, Francina Armengol, el rey Felipe VI y el presidente de la la Fundación Bancaria La Caixa, Isidro Fainé.
Palma de Mallorca

La cuarta revolución industrial ha de formar parte de la estrategia de las empresas, como son el big data, la digitalización de las organizaciones, los procedimientos de trabajo, el blockchain, las aplicaciones a prueba de manipulaciones y de ciberataques. Pero también entrañan amenazas. A ello, sobre todo a los aspectos éticos y científicos que hay detrás de todos estos cambios se refirió el rey Felipe VI, durante el acto de clausura del XVII Congreso de Directivos, organizado este jueves en Palma por la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), y que contó con la asistencia de 1.500 personas.

Son “riesgos que entrañan las tecnologías cuando dejan de ser meros instrumentos y se configuran como referentes que lo condicionan todo”, aseguró el monarca, quien defendió el desarrollo de nuevas formas de conocimiento que permitan gobernar las tecnologías en favor del ser humano. También destacó que esta cuarta revolución industrial podrá suponer una creciente automatización que conlleve aumentos de la productividad y descenso de costes, así como otros desarrollos complementarios.

Y estas realidades, apuntó Felipe VI, se integran en un cambio generalizado en favor de la digitalización de todo tipo de actividades, lo que facilitará y estimulará nuevas relaciones sociales, nuevas ofertas de ocio y nuevas maneras de gestionar. Entre los nuevos desafíos que destacó el Rey destaca la necesidad de impulsar la eficiencia energética y una gestión más ecológica, así como la digitalización, que intensificará la conectividad de instalaciones y procedimientos, así como nuevas formas de comercialización. “Solo así será factible conservar la competitividad y abordar los nuevos retos que se han querido asociar a la seguridad, a la tecnología y a la propia sostenibilidad”.

Precisamente, este fue el tema central del congreso, que presidió Isidro Fainé, quien destacó en el cierre de la jornada una serie de claves para crecer en esta nueva era marcada por el cambio tecnológico, aunque esta no sea la única gran fuerza transformadora que afecta al mundo de la empresa. En su opinión, hay otras tendencias a tener en cuenta dentro de la función directiva.

En primer lugar, apuntó el presidente de la Fundación Bancaria La Caixa, la transición demográfica, esto es, la desaceleración, incluso descenso, de la población y el envejecimiento de la misma. Esta nueva realidad demográfica afectará al crecimiento del PIB, “que será más lento que en el pasado, y también al mercado de trabajo, que tenderá a reequilibrarse, con menos ocupados y menos parados, sin olvidar las pensiones, que aumentarán en número y en duración”. También serán diferentes las pautas de consumo, que se moverán en España hacia las necesidades y también preferencias de los mayores de edad, “lo que no impedirá que nuestras empresas exportadoras sigan volcándose hacia el exterior”.

Señaló además como otra gran barrera las medidas cortoplacistas que están adoptando algunos países, que pueden ser contraproducentes a medio plazo. En este sentido apuntó a las políticas fiscales excesivamente expansivas, las políticas comerciales proteccionistas, las restricciones indiscriminadas a la movilidad de las personas o algunas regulaciones sectoriales que no tienen en cuenta las necesidades competitivas de las empresas. Otros elementos de riesgos son la desigualdad en la distribución de la renta, que aumenta en los países desarrollados, a pesar de que la expansión se consolida y el paro se ha reducido en los últimos años.

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