Crecen las dudas sobre la eficacia de la 'tasa Tobin' y sobre su efecto en el mercado

En Francia ha penalizado al pequeño inversor y reducido el volumen de negociación

A medida que se analizan los entresijos del impuesto de transacciones financieras que propone el Gobierno, las objeciones sobre su eficacia recaudatoria, sus dificultades técnicas y sus posibles efectos sobre la liquidez del mercado se multiplican. Dado que el impuesto ofrece numerosas similitudes con la tasa Tobin francesa, resulta revelador echar un vistazo a la experiencia de su aplicación en el país galo: una recaudación fiscal menguante, una caída de en torno a un 20% en el volumen de negociación del mercado y un aumento de las comisiones a los pequeños inversores, como ha denunciado la Cámara de Cuentas francesa.

Como muestra de las dificultades técnicas del anteproyecto del Gobierno, destaca la intención de gravar las acciones de las compañías españolas que cotizan en Wall Street y en otros mercados a través de los denominados programas de certificados de depósito (ADR por sus siglas en inglés). La idea es cerrar el sistema y tapar posibles agujeros de recaudación, pero el hecho de que corresponda a los intermediarios cobrar la tasa a los inversores y de que actualmente la liquidación pueda realizarse en al menos 24 depositarios reducirá en la práctica de forma drástica el supuesto control supranacional de Hacienda.

Los ADR son solo un ejemplo de lo que constituye el mayor punto flaco de este impuesto: el hecho de que se implante de forma aislada en lugar de hacerlo en coordinación con otros Estados, como corresponde a un sistema financiero global en el que no existen fronteras y los inversores operan con libertad. La propuesta del Gobierno puede resultar además especialmente lesiva ahora para el mercado, dado que llega en un momento en el que la competencia financiera es intensa, más aún tras la irrupción del Brexit. La experiencia muestra que no serán los grandes inversores, sino los pequeños, los potenciales perjudicados por este nuevo intento aislado de poner puertas a los mercados de capitales.

 

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