El éxito de la subasta italiana del 5G es en realidad un robo relámpago

Los ingresos han sido un 164% superiores a la suma estimada inicialmente por el Gobierno, pero otros pagarán las consecuencias

Logotipo de Iliad uno de los postores del subasta 5G italiana.
Logotipo de Iliad uno de los postores del subasta 5G italiana.

En las subastas del espectro móvil las telecos son blancos perfectos: no tienen más remedio que pujar. Italia ha recaudado 6.600 millones aprovechando su situación, pero otros pagarán las consecuencias.

Los ingresos del 5G han sido un 164% superiores a la suma estimada inicialmente por el Gobierno. En cuanto a megahercios per cápita, el precio ha sido más del doble que el de Gran Bretaña a principios de año y casi ocho veces más que el de España, según Bernstein.

A primera vista parece una jugada maestra para un país con 2,3 billones de euros de deuda pública y cuya previsión de déficit para 2019 ha alarmado a los inversores. En realidad, la subasta ha sido un robo relámpago: o bien los clientes pagarán más o bien los operadores tendrán menos efectivo para construir las redes 5G. El secreto ha sido un diseño astuto que agrupó gran parte de la preciada frecuencia de 3,7 gigahercios en dos bloques de 80 megahercios. Gran Bretaña y España ofrecieron bloques mucho más pequeños de 5 a 10 megahercios.

Dado que los postores italianos no podían compartir el botín de forma más equitativa, Telecom Italia y Vodafone tuvieron que sobrepujar para evitar quedarse con las sobras. Los dos grandes lotes, de un total de 14, supusieron más de la mitad de los ingresos.

La subasta estuvo mal diseñada. En primer lugar, con la venta de lotes tan grandes se corre el riesgo de crear un duopolio. Y bloques más pequeños habrían permitido a los operadores presentar ofertas más precisas según sus necesidades.

En segundo lugar, maximizar los ingresos del Gobierno es el objetivo equivocado. Los grandes ganadores –Telecom Italia y Vodafone– probablemente puedan alcanzar el equilibrio en sus inversiones con el tiempo, según Bernstein, pero solo subiendo los precios. En la práctica esto convertiría la subasta en un impuesto sobre los usuarios. El mercado móvil italiano es hipercompetitivo, así que puede resultar difícil repercutir todos los costes en los clientes. En ese caso, los operadores tendrían que reducir la inversión en redes móviles o de fibra. Lo que gana Italia lo pierden los consumidores que esperan una internet móvil superrápida.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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