Puede que Orcel no tenga que llevar Santander de compras

Tiene mucho margen para mejorar el rendimiento en Reino Unido y EE UU

Ana Botín, presidenta de Santander, junto al nuevo consejero delegado, el italiano Andrea Orcel (izquierda), puesto que ocupará a principios de 2019 y que hasta ahora desempeñaba José Antonio Álvarez (derecha), que pasa a convertirse en el único vicepresidente ejecutivo de la entidad.
Ana Botín, presidenta de Santander, junto al nuevo consejero delegado, el italiano Andrea Orcel (izquierda), puesto que ocupará a principios de 2019 y que hasta ahora desempeñaba José Antonio Álvarez (derecha), que pasa a convertirse en el único vicepresidente ejecutivo de la entidad. EFE

El nuevo consejero delegado de Santander tiene un mensaje desafiante en su bandeja de entrada. La presidenta, Ana Botín, espera que la incorporación de Andrea Orcel duplique el precio de las acciones del banco a corto plazo, según el Financial Times. Dependiendo de cómo defina Botín “corto”, Orcel tiene dos opciones para animar unas acciones que han caído un 18% este año.

La primera es hacer lo que mejor sabe: fusiones y adquisiciones transformacionales. El historial de Santander (Abbey, Alliance & Leicester y Banco Popular) ya es respetable, y las sinergias de una gran operación lo acercarían más a su objetivo.

Sin embargo, con un ratio de capital Tier 1 de solo el 10,8%, el margen de maniobra de la entidad es limitado. Además, un gran aumento de tamaño podría incrementar a su vez el recargo de capital de Basilea para los prestamistas sistémicos.

Si Orcel tiene más tiempo, puede aplicar un plan B. Hacer crecer la línea superior en un 4,5% y mantener los costes en el extremo inferior del rango objetivo del 45%-47% de los ingresos implicaría unos beneficios netos de unos 14.000 millones de euros en 2023, lo que equivale a una rentabilidad del 15% sobre unos fondos propios tangibles proyectados en 96.500 millones de euros, según nuestros cálculos. Esto supondría un valor de mercado para Santander de 143.000 millones de euros, suponiendo un coste de capital del 10%, aproximadamente el doble que ahora.

Esto puede sonar ambicioso, especialmente para un banquero bien versado en tácticas de negociación, pero no tanto en los detalles tecnológicos de la banca minorista.

Aún así, los analistas ya pronostican un crecimiento anual de los ingresos de más del 4% entre 2018 y 2021, según la recopilación de estimaciones de analistas realizada por el banco.

Se espera que España y Brasil representen la gran mayoría del crecimiento de los ingresos gracias a la incorporación de Banco Popular en el primero y a la recuperación económica en el segundo.

Mientras las deudas incobrables no aumenten, Orcel tiene mucho margen para mejorar el rendimiento en Reino Unido y Estados Unidos. Si eso no funciona –o si su nueva jefa exige resultados cuanto antes– es de esperar que saque el manual de las fusiones.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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