Caixabank impulsa su apuesta por Telefónica tras abandonar Repsol

Considera a la operadora un socio estratégico con sinergias en tecnología, impulsadas por la banca digital y móvil

El Grupo La Caixa controla más del 6% de la operadora

Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank
Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank EFE

La operación de venta del 9,36% del capital de Repsol por parte de CaixaBank no ha dejado indiferente al mercado, pese a que la entidad financiera ya había comentado en varias ocasiones su objetivo de reducir el peso de su cartera industrial en general, y en Repsol en particular, el mercado penalizó el viernes los títulos de ambas compañías. Las acciones de CaixaBank descendieron un 3,60%, mientras que las de Repsol se desplomaron un 2,4%.

El banco de origen catalán ha optado por poner en venta sus acciones en Repsol, donde era aún el primer accionista pese a que en los últimos años ha ido recortando su participación del 15% que llegó a tener al 9,36%. Una vez que se formalice esta operación CaixaBank habrá reducido el peso de su cartera industrial sobre su capital del 16% a menos del 5% en cuatro años. Un objetivo que supera con creces lo que había fijado en su plan estratégico 2015-2018, y que era llegar a un máximo del 10%.

La entidad ya había situado su participación en Repsol en el capítulo de disponible para la venta, frente al apartado de participación estratégica como estaba contabilizada durante años. Y ha optado por anunciar su salida de la petrolera dos meses antes de dar a conocer su nuevo plan estratégico 2019-2022; se ha adelantado a la entrada en vigor Basilea IV, que penaliza aún más las participaciones empresariales de los bancos; y justo cuando la acción de la firma que preside Antonio Brufau está en alza, y los analistas, en su mayoría, recomiendan comprar este valor.

El hecho de que Repsol se haya convertido en uno de los principales rivales de Naturgy, que es, junto a Telefónica, una de las principales apuestas del grupo La Caixa, también ha influido en la opción del banco que preside Jordi Gual de desprenderse de Repsol.

Pero la entidad que históricamente ha estado vinculada al tejido industrial español mantiene su apuesta por Telefónica, pese a que el valor de esta compañía se haya desplomado sobre todo desde la primavera del pasado año.

Su participación del 5,019% (que sube al 6,1% si se suma el 1,047% que ha ido comprando en los últimos meses Criteria, holding del grupo La Caixa, en los momentos de debilidad de la acción de Telefónica) en la operadora que preside José María Álvarez-Pallete se mantiene en su balance como estratégica, pese a que las normas internacionales también penalizan y penalizarán a CaixaBank por estos títulos. Pero el hecho de estar registrada como estratégica, y de que el consumo de capital de la cartera de participadas haya disminuido radicalmente, “hacen viable mantener la participación de Telefónica, compañía considerada una gran aliada para el negocio de CaixaBank”, señalan fuentes financieras.

Estas mismas fuentes insisten en que tras el cambio de las normas de contabilidad con la entrada en vigor este año de la IFRS9 la pérdida de valor de las acciones de Telefónica no tendrán ya efectos negativos sobre la cuenta de resultados, como ocurrió el pasado año a BBVA (aún no había entrado en vigor las IFRS9).

Ahora las minusvalías latentes se cargan contra los recursos propios de la entidad, un efecto negativo de décimas en el caso de CaixaBank, que se compensa con la generación interna de capital, explican fuentes financieras. En el primer semestre del presente ejercicio la institución bancaria se apuntó un ajuste patrimonial de 220 millones de euros por la caída del valor de Telefónica, empresa en la que comenzó a comprar acciones en 1987. Este ajuste no tiene reflejo en la cuenta de resultados, recuerdan los expertos, pese a las minusvalías. Lo mismo ocurre en el caso de la participación del 6,96% de BBVA.

A diferencia de Repsol, CaixaBank considera a Telefónica un socio estratégico, con el que comparte negocios como Telefónica Consumer Finance, cuyo capital sociedad está constituido al 50%, o la alianza para atraer innovación creada en julio entre CaixaBank, Seat, Telefónica, Agbar y Naturgy. Fuentes de la entidad insisten en que la relación y las sinergias con Telefónica son habituales, y recuerdan que ambas firmas comparten intereses tecnológicos comunes, impulsados por la banca digital y la banca por móvil, entre otros segmentos del negocio bancario.

Reacciones de los analistas

Opiniones. Bankinter considera que la nueva estrategia de Repsol ha podido influir en la salida de CaixaBank de Repsol. En su plan estratégico Repsol declaró que irrumpía en el sector eléctrico y gas, convirtiéndose así en uno de los principales competidores de Naturgy. El distanciamiento estratégico entre Naturgy y Repsol hacía incompatible la presencia de CaixaBank en ambos grupos.

Oportunidad. Link Securities afirma que “aunque estamos convencidos que por propio interés CaixaBank deshará su posición en Repsol de la forma más ordenada posible, a corto plazo este hecho entendemos que se convertirá en un lastre para las acciones de la petrolera. No obstante, de ceder terreno las mismas, lo vemos como una muy buena oportunidad para tomar posiciones en el valor”.

Pérdidas. CaixaBank estima que este programa de ventas de la participación en Repsol provocará una pérdida extraordinaria neta de, aproximadamente, 450 millones de euros en la cuenta de resultados del tercer trimestre de 2018 y, una vez concluido el proceso de venta, en un impacto neutral en la ratio ‘Common Equity Tier 1 (CET1) fully .

Normas