La UE marca el camino de la financiación colectiva

España es el tercer país del bloque que más se beneficia del Plan Juncker de inversión

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. REUTERS

Este verano la Comisión Europea y el Grupo del Banco Europeo de inversiones (BEI) anunciaba a bombo y platillo el éxito del Plan de Inversiones para Europa, más conocido como el Plan Juncker. Esta iniciativa, lanzada en 2015 para hacer frente a la crisis económica y financiera, ha superado holgadamente su objetivo de inversión marcado inicialmente en 315.000 millones de euros, llegando a movilizar al final unos 335.000 millones, proponiéndose ahora alcanzar los 500.000 millones de euros para el año 2020.

Gracias a este plan, unas 700.000 pequeñas y medianas empresas europeas se han beneficiado de la financiación alternativa, teniendo acceso a la inversión privada. El flujo de dinero ha repercutido en el crecimiento del PIB en un 0,6%, así como en la creación de más de 750.000 empleos en los 28 estados miembros. Para alcanzar este resultado, en total se han financiado 898 operaciones por un importe de 65.500 millones.

En este proyecto de hacer llegar el dinero hacia el desarrollo de la economía, España ha sido el tercer país de la Unión Europea que más se ha visto beneficiado por estas inversiones europeas tan sólo por detrás de Francia e Italia. Las pymes españolas han recibido más de 7.300 millones de euros de financiación alternativa a través de la banca pública comunitaria. Según reportaba Emma Navarro, vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, que hacía un balance positivo de los efectos del Plan Juncker, el grupo BEI ha aprobado en España 96 operaciones con las que se espera movilizar unos 37.200 millones en inversiones.

El Plan Juncker ha conseguido hacer partícipe del desarrollo de la economía real a la inversión privada. Dos tercios de los 335.000 millones de euros obtenidos han procedido de fuentes privadas, que han apostado por proyectos de empresas que buscan crecer, internacionalizarse o desarrollar una mayor innovación. Estas operaciones han estado respaldadas por una garantía presupuestaria de la Unión Europea y recursos propios del Grupo BEI.

Los beneficios para el desarrollo de la economía real no han pasado desapercibidos ante los ojos de nadie, y en España ya se ha presentado una iniciativa para dar un mayor impulso al Plan Juncker. La Diputación Foral de Bizkaia ha lanzado una serie de medidas tributarias a favor de los fondos de inversión europeos para, según afirman, “promover el desarrollo inteligente, inclusivo y sostenible” del País Vasco y así cumplir con los objetivos del plan Bizkaia Goazen 2030.

Con el objetivo de involucrar a los inversores privados, la Diputación Foral de Bizkaia ha anunciado que utilizará instrumentos financieros establecidos por las Instituciones europeas, entre los que ha destacado los Fondos de Inversión a Largo Plazo Europeos (Filpe) por su capacidad para estimular la actividad económica, generar riqueza y crear empleo de calidad. Se trata del primer Filpe aprobado en España por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El hecho de que sea el primero en ser aprobado por la CNMV no significa que nunca se haya usado en España. Los Filpe están regulados por la Unión Europea desde abril de 2015 y, por ejemplo, la fintech Lendix viene utilizando este formato para financiar empresas españolas y europeas desde 2016. De hecho, Lendix fue pionero creando el primer Filpe en Europa. A raíz del éxito del primer Filpe de Lendix, a principios de año anunciaron la creación de un segundo Filpe que ya dispone de la autorización de la CNMV para operar también en España. Ambos Filpe de Lendix han contado con el apoyo del Banco Europeo de Inversión que a través del Fondo Europeo de Inversión ha aportado fondos para impulsar el crecimiento empresarial de las pymes europeas. A través de Lendix se han financiado hasta ahora unas 500 empresas europeas, de las cuales 41 son españolas, que han solicitado préstamos a inversores privados e institucionales por un valor de más de 200 millones de euros.

Tanto los Filpe como la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial, aquella que ha permitido el desarrollo del mercado de la financiación colectiva en la que se enmarcan plataformas como Lendix, han sido iniciativas impulsadas por la Unión Europea para conseguir la desbancarización de la financiación empresarial y así canalizar los recursos necesarios hacia proyectos empresariales que reactiven la economía europea. Una misión imprescindible tras el descenso registrado en el volumen de nueva financiación a empresas en España tras la crisis, que pasó de 527,5 billones de euros en 2011 a 323,6 billones en 2016, según datos del BBVA Research, una caída de aproximadamente el 38% que tuvo considerables consecuencias en el tejido empresarial español.

El impulso de la Unión Europea a favor de la diversificación de las fuentes de financiación haciendo participe a la inversión privada no solo significa el flujo de una mayor cantidad de dinero hacia las pymes europeas, sino la reactivación de la economía, que se reflejan tanto en el crecimiento del PIB como en la creación de empleo. El hecho de que tanto la Diputación Foral de Bizkaya como de Lendix estén usando los instrumentos financieros que nos proporciona la Unión Europea, nos hace ver que todos estamos remando en el mismo sentido.

Gregoire de Lestapis es CEO de Lendix.

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