El copyright es un tirachinas contra Google y Facebook

El Parlamento Europeo aprueba crear derechos de autor para las noticias

El democristiano alemán Axel Voss, ponente de la reforma del copyright, ayer, celebrando la victoria de su propuesta en el Europarlamento, en Estrasburgo.
El democristiano alemán Axel Voss, ponente de la reforma del copyright, ayer, celebrando la victoria de su propuesta en el Europarlamento, en Estrasburgo.

Europa quiere echar una mano a los medios, pero sus esfuerzos no se notarán mucho. El Parlamento Europeo aprobó ayer crear una categoría de copyright para las noticias. Si se acuerda con la Comisión Europea y el Consejo, los medios podrían exigir una tarifa a los motores de búsqueda y las redes sociales que muestren fragmentos de sus artículos.

La idea es usar la ley de derechos de autor para dar a los periódicos una parte de los ingresos publicitarios de Google y Facebook. Los productores de cine, las discográficas y las cadenas de radio y TV disfrutan de protecciones similares. Casi el 80% de los 4.700 millones de dólares de ingresos de Spotify del año pasado se entregaron directamente a los proveedores, incluidas las discográficas. Los grupos de cable pagan grandes sumas para transmitir canales de TV en EE UU –un modelo que Rupert Murdoch dice que podrían copiar los grupos de noticias y Facebook. La norma aprobada ayer podría dotar a estas tasas de fundamento jurídico.

Pero probablemente no lo harán. Las noticias están mucho más comoditizadas que la música, la TV y el cine. Spotify podría sufrir una hemorragia de suscriptores si un sello importante retirara su música, al igual que un grupo de cable sin ESPN o Fox News. Pero Google y Facebook son suficientemente grandes como para ignorar a los editores que exijan una tarifa.

Los precedentes no son alentadores. En España, Google eliminó a los editores locales de Google News en 2014, después de que el país impusiera tasas de derechos de autor. Una ley alemana de 2013 dijo que los editores deben cobrar de los agregadores de noticias. Cuando Google se negó a negociar, los principales medios renunciaron a la tarifa. Tenían miedo de ser eliminados de las búsquedas.

En teoría, la normas europeas podrían permitir que los medios aumentaran su poder de negociación. Pero los editores tendrían un incentivo irresistible para ir por libre y absorber más tráfico que la competencia.

La raíz del problema es que Google o Facebook tienen un poder de mercado abrumador, que vale la pena abordar mediante la ley antimonopolio. Francia, por ejemplo, dijo en marzo que su organismo de competencia podría investigar el mercado de la publicidad digital. Es poco probable que los ajustes de los derechos de autor hagan mella.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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