Las burbujas de SodaStream pueden saberle a poco a Pepsi

Diversificar hacia el agua carbonatada tiene lógica estratégica, pero tendrá que aumentar las ventas para que el acuerdo sea tan atractivo desde el punto de vista financiero

Empleados de SodaStream, empaquetando sus máquinas.
Empleados de SodaStream, empaquetando sus máquinas.

Indra Nooyi deja a su sucesor un espumoso regalo. Una de las decisiones finales de la CEO saliente de PepsiCo fue comprar Soda­Stream, con sede en Israel, por 3.200 millones de dólares. Diversificar hacia el agua carbonatada tiene lógica estratégica, pero el jefe entrante, Ramón Laguarta, necesitará aumentar las ventas para que el acuerdo sea tan atractivo desde el punto de vista financiero.

La compra es parte del futuro bajo en azúcar de Pepsi, que va a pagar 144 dólares por acción en efectivo por SodaStream, que vende máquinas caseras de agua con gas. Es una prima del 32% respecto al precio promedio ponderado por volumen de las acciones del grupo durante el mes pasado.

Las ventas del agua con gas están superando rápidamente a las de las bebidas azucaradas, y crecieron casi un 6% el año pasado, frente a otros rivales burbujeantes que solo crecieron un 3,7%, según Euromonitor. Los consumidores están dando la espalda a bebidas como Mountain Dew de Pepsi a favor de opciones sin calorías. SodaStream también atrae a los clientes preocupados por el medio ambiente, ya que elimina la necesidad de comprar agua embotellada en plástico.

Sin embargo, con un precio de compra casi dos tercios más alto que el de las acciones de SodaStream negociadas el mes pasado, Pepsi busca de inicio un rendimiento bastante plano. Las ganancias operativas de SodaStream se prevén en 119 millones de dólares en 2018. Quitando un 20% en impuestos, queda un retorno de menos del 4%. Pepsi puede aumentarlo si logra generar sinergias de costes, pero aún no ha identificado ninguna.

Nooyi podría argumentar que el gigante de las bebidas puede permitirse un poco de experimentación, dado que generó más de 7.000 millones en efectivo disponible después del gasto de capital del año pasado, en que aumentó el dividendo en un 15% y recompró acciones. Pero si Laguarta quiere un rendimiento burbujeante del 10% para 2020, tendrá que aumentar los ingresos anualmente en casi un 15%. No es imposible, dado que estimamos unos ingresos de algo menos del 10%. Pero todavía tendrá que aportar más burbujas de las que le hubieran gustado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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