Venezuela puede estar cerca de un gran iceberg

Va a aumentar el precio de la gasolina, lo cual puede provocar confrontación

Seguidores de Nicolas Maduro, en un mítin en Caracas en mayo pasado.
Seguidores de Nicolas Maduro, en un mítin en Caracas en mayo pasado.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro anunció el viernes un plan para devaluar el bolívar, vincularlo a una oscura criptomoneda respaldada por el Estado y aumentar el salario mínimo, que es probable que amplíe el enorme agujero en las finanzas del país.

En el mundo de fantasía que pasa por ser la política económica en Venezuela, las nuevas medidas liberarán a la moneda bolívar de la esclavitud al dólar norteamericano al fijar precios y salarios, así como al nuevo “bolívar soberano” respecto al petro, la criptodivisa que Maduro lanzó a principios de año. Está respaldada, de maneras no del todo claras, por las reservas de petróleo del país, las más grandes del mundo. Es difícil ver cómo funcionaría todo esto, incluso con un Gobierno competente al mando.

El de Maduro no lo es. El FMI estima que la inflación alcanzará un nivel similar al de la República de Weimar, del 1 millón por ciento, este año. La producción de petróleo, virtualmente la única fuente de divisas del país, ha caído a 1,5 millones de barriles por día o menos debido a la mala administración de la estatal Petróleos de Venezuela. La producción está a un nivel no visto desde la década de 1950. Y el PIB está en caída libre.

Muchos venezolanos están desnutridos y cientos de miles han huido del país, buscando oportunidades económicas en otros lugares y agotando los recursos de sus vecinos de Brasil y Colombia, en particular. Es posible que Maduro espere comprar algún tipo de alivio económico aumentando el salario mínimo antes de seguir adelante con un plan anunciado a principios de este mes para aumentar los precios de la gasolina nacional, fuertemente subsidiada.

Con la intención de frenar el contrabando de combustible y ahorrarle al Estado miles de millones de dólares, la medida podría resultar contraproducente. Muchos venezolanos recuerdan el llamado Caracazo de 1989, cuando cientos de personas murieron en disturbios provocados por un aumento en el precio del combustible.

Maduro espera limitar el impacto manteniendo subsidios para los venezolanos que registren sus vehículos en un censo estatal. Sin embargo, esto puede exacerbar las tensiones entre los que reciben limosnas públicas y los que no. El barco del Estado venezolano puede estar dirigiéndose hacia un gran iceberg.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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