El partido Italia-Atlantia tiene un precio

Al Gobierno le costaría encontrar un sustituto para las concesiones del país

El puente Morandi de Génova, días después de su colapso, el jueves pasado.
El puente Morandi de Génova, días después de su colapso, el jueves pasado.

El partido entre Italia y Atlantia tiene su precio. El Gobierno podría despojar al grupo de un contrato para gestionar las autopistas tras la catástrofe de Génova. Es necesario tomar medidas enérgicas, pero la medida parece prematura y puede resultar contraproducente.

La concesionaria de más de dos tercios de las autopistas italianas perdió hasta 6.000 millones en valor de mercado tras el accidente de la semana pasada por temor a que el Gobierno lo cancelara. El Gobierno ha vuelto a presionar, hundiendo las acciones otro 4,68% ayer.

Una revocación, si ocurre, podría ser desastrosa para Atlantia. Autostrade, la concesionaria y participada por Atlantia en un 88%, fue valorada el año pasado en 15.000 millones, sin contar la deuda. Es casi toda la capitalización de Atlantia. Es cierto que la concesión exige que una compensación al Gobierno, pero no está claro cuánto obtendría y cuánto tiempo llevaría.

También sería malo para Italia. Al Gobierno le costaría encontrar un sustituto adecuado para Autostrade, que emplea a más de 6.000 personas. Peor aún, podría socavar la confianza en el ya inestable clima empresarial. El Ejecutivo ha iniciado el procedimiento sin pruebas de que Autostrade fuera responsable de la catástrofe, y después de que el Ministerio de Infraestructura y Transporte aprobara la inversión en el puente. Esto haría que los inversores tuvieran menos interés en invertir en proyectos futuros o en mantener los bonos de Italia.

Roma podría estar jugando una especie de póquer para obtener multas más altas, o términos de concesión más dulces por parte de Autostrade. Recientemente intentó renegociar un acuerdo para vender una planta siderúrgica a ArcelorMittal. O, puesto que la concesión está respaldada por la legislación de la UE, el Gobierno podría utilizar el escándalo para despertar el sentimiento euroescéptico. El riesgo es que después de haber prometido revocar el contrato, tendrá que seguir adelante para evitar quedar mal.

Es un mal momento para arriesgarse. Los extranjeros vendieron 38.000 millones de bonos italianos en junio, tras una salida de 34.000 millones en mayo, niveles por encima de la crisis de 2011. Dada la alta carga de deuda del país el beneficio de sacar Atlantia de la carretera se vería erosionado rápidamente si los inversores siguen vendiendo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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