Jordi Sevilla llega a REE en pleno debate sobre la retribución de las redes

El exministro de Zapatero sustituye a José Folgado en la presidencia de REE

Los poderes ejecutivos seguirán en manos de Juan Lasala

Nuevo presidente de REE
Jordi Sevilla, nuevo presidente de REE.

La Comisión de Nombramientos y Retribuciones de Red Eléctrica (REE) acordó ayer la designación como consejero de Jordi Sevilla. Era el paso previo para su nombramiento como presidente del operador del sistema eléctrico y transportista, tal como se había filtrado hace algo más de una semana. El nombramiento figura en el orden del día de la reunión del consejo prevista para hoy.

 Sevilla, exministro de Administraciones Públicas en el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (entre los años 2004 y 2007) sustituye en el cargo a José Folgado, que se incorporó a REE en marzo de 2012, poco después de la llegada al poder de Mariano Rajoy. Sin embargo, hay una diferencia clave entre la incorporación de uno y otro: mientras Folgado lo hizo con todos los poderes ejecutivos, Sevilla no los tendrá.

Durante su mandato, Folgado, quien fue secretario de Estado de Energía con Rodrigo Rato como ministro de Economía y exalcalde del municipio madrileño de Tres Cantos, creó la figura de consejero delegado, cargo ejecutivo que ocupa Juan Lasala. Folgado intentó perpetuarse en la compañía creando una fundación. Unos planes que frustró la propia SEPI, el holding público que controla el 20% de REE y que ya cuenta con su propia fundación.

El nuevo presidente llega en un momento clave para los ingresos de una compañía totalmente regulada. La CNMC, que ha alertado sobre el fuerte nivel de apalancamiento de REE, sacó el viernes a consulta pública su propuesta de revisión de la retribución de las redes de distribución y transporte a partir de 2020. Una metodología que fija la tasa de retribución en el coste medio ponderado del capital (WACC) y supone un cambio sustancial del modelo actual cuya referencia es un el bono a 10 años (el que regía entre abril y junio de 2013) más 200 puntos básicos.

Aunque este cambio implicará un recorte de la retribución de las empresas (en el caso de REE del actual 6,503% al 5,47%) en el sector trata, al menos, de una metodología y razonable.

Con la llegada de Sevilla se repite el sistema de nombramiento de un exalto cargo del Gobierno para la presidecia de REE (antes de Folgado la ocupó Luis Atienza, quien fue ministro de Agricultura en el último Gobierno de Felipe González). Sin poderes ejecutivos, su margen de maniobra es reducido: cambiar, por ejemplo, al consejero delegado requeriría de la aprobación de la junta de accionistas.

Por el momento, en el consejo de la compañía siguen sentados los dos consejeros dominicales nombrados por la SEPI controlada por el Gobierno del Partido Popular. Aunque su relevo es algo sencillo, este no llegará hasta el próximo consejo de REE, previsto para septiembre. Además, los sustitutos estarían en minoría.

Uno de los candidatos podría ser Claudio Aranzadi, quien había figurado en las últimas semanas como aspirante a la presidencia en sustitución de Folgado. Otro candidato fue Alberto Carbajo, un histórico de la compañía en la que ocupó la dirección general de operaciones y ahora un puesto en el consejo de administración a psopuesta del PSOE.

Licenciado en Ciencias económicas y técnico comercial del Estado, Sevilla era actualmente vicepresidente de Llorente y Cuenca.

Desbloqueo de Hispasat

El interés de REE por Hispasat, la compañía de satélites propiedad de Abertis (ahora, de ACS y la italiana Atlantia), no ha decaído. El operador del sistema había negociado con el anterior accionista del grupo de autopistas, Caixabank, su compra de Hispasat por unos mil millones.

El cambio de dueño, tras la opa de Abertis, y las trabas del exministro de Energía, Álvaro Nadal, empantanó la situación. Además, ACS pide 200 millones más.. Aunque Nadal se mostró dispuesto a desbloquear la operación, su salida del Gobierno la volvió a dejar en suspenso. La baza de REE es que el nuevo Ejecutivo entienda que Hispasat no puede estar en manos italianas o de algún accionista extranjero a quien ACS y Atlantia se lo quieran vender.

 

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