¿Hay carteras para un verano tranquilo?

En lugar de huir de los mercados cuando hay volatilidad, se puede aprovechar la oportunidad y mirar hacia los emergentes

Acaban de salir publicadas en varios medios carteras de fondos recomendadas para pasar un verano tranquilo, seguramente, a demanda de muchos inversores que no quieren llevarse sustos en medio de su merecido descanso estival. Muchos todavía se acordarán de julio de 2012. Desde principios de ese mes hasta el día 26 que Draghi dijo: “Se hará lo que haga falta”, el Ibex cayó más de un 16%. Esta crisis fue doméstica. La Bolsa mundial subía más de un 2% en el mismo periodo, lo que me sirve para recordarles la importancia de diversificar geográficamente. Sin embargo, desde entonces el Ibex, con dividendos reinvertidos, ha obtenido una rentabilidad superior al 100%. Otro verano de susto, esta vez generalizado, fue agosto de 2015. Aquí las Bolsas cayeron entre un 7% y un 10% y la diversificación regional no ayudó. Desde entonces hasta ahora, la Bolsa mundial ha subido más de un 35%

Viendo esto, supongo que otros inversores en vez de huir del mercado cuando hay volatilidad lo que les gustaría es aprovechar la oportunidad. Este verano quizás estén de suerte y puedan aventurarse con inversiones en el Lejano Oriente. El castigo ha empezado ya en mercados como el japonés y los emergentes. A poco que corrijan un poco más, invertir en estos mercados una parte de la cartera, la que no necesitemos a corto plazo, es probable que sea una buena oportunidad de cara al futuro.

Los países emergentes crecen a un ritmo más elevado que los desarrollados, tienen inflaciones mucho más moderadas que en el pasado (salvo Argentina y Turquía) y tienen una población mucho más joven, cada vez mejor preparada. Es verdad que sus mercados están más expuestos a que los inversores extranjeros se lleven el dinero ante la menor amenaza, pero a largo plazo serán un mercado que no podremos ignorar.

La memoria del ser humano matiza lo vivido en el pasado, pero seguro que muchos inversores se acuerdan que en muchas de las crisis vividas parecía que el mercado iba a caer mucho más y a veces que quizás nunca fuera a recuperar, pero luego recupera y los peores momentos dan la mejor oportunidad.

Además, tendemos a pronosticar lo que pasará en el futuro con lo que acaba de ocurrir en el pasado cercano. Este año los emergentes lo están haciendo mal y en los últimos cinco años los emergentes lo han hecho peor, pero ahora hay una herramienta de información que nos puede ayudar a valorar con más memoria histórica. Si consultan la información de los índices calculados por MSCI (busque en internet: MSCI emerging markets eur) verán que las Bolsas emergentes, desde 2000, han ofrecido casi el doble de rentabilidad frente a la Bolsa mundial. Con datos desde el 87, no había euros pero se puede mirar rentabilidades en divisas fuertes como el dólar o el marco alemán, la rentabilidad acumulada es bastante más del doble.

Los inversores más audaces pueden aumentar su exposición a renta variable emergente, los más cautos se pueden atrever con la renta fija emergente. Dentro de la renta fija emergente se puede elegir entre la emitida por Gobiernos (en general bastante menos endeudados que los Gobiernos desarrollados) o por empresas (aquí depende de la compañía). En términos de volatilidad, casi lo más importante es decidir si se compra la emitida en divisa fuerte (dólares normalmente, aunque hay clases de fondos que cubren a euros) o en divisa local, que están descorrelacionadas, pero es una fuente adicional de volatilidad. La renta fija emergente, depende del fondo elegido, puede tener en muchos casos rating medio de alta calidad, pero están lejos de comportarse como activo seguro, por eso ofrecen más rentabilidad, parecida a la de los bonos de baja calidad.

Desde 2003, la renta fija emergente sin riesgo divisa para el inversor en euros (emitida en dólares y cubierto a euros) ha ofrecido una rentabilidad parecida a la Bolsa mundial con mucha menos volatilidad. Desde el año 94, la renta fija emergente en dólares ganó más que la Bolsa emergente y que la Bolsa mundial, también con mucha menos volatilidad. ¿Cuánto menos volátil?, pues respecto a la Bolsa emergente, poco más de la mitad, pero es más volátil que la renta fija de países desarrollados, al menos de momento. En el futuro, si se desarrollan más sus mercados, para los de mejor rating (calidad crediticia) esto podría cambiar.

No sé cuándo despegarán los emergentes, después de que los últimos cinco años lo hayan hecho regular tanto la renta variable emergente como la renta fija en divisa local, pero estos mercados no deberían ser ignorados por un inversor que quiera estar bien diversificado. Empiezan a tener un tamaño y una importancia en el mundo que se debe considerar, comprar en correcciones es lo más adecuado para aprovechar la oportunidad.

Marta Díaz-Bajo es Directora de análisis de fondos de Atl Capital Gestión de Patrimonios

 

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