Unilever tiene que arreglar su problema del primer mundo

El gigante del consumo anglo-holandés anunció que tuvo malas ventas en EE UU y Europa en el segundo trimestre

Botes de jabón Dove, uno de los productos de Unilever, en un supermercado.
Botes de jabón Dove, uno de los productos de Unilever, en un supermercado.

Unilever está sintiendo el dolor de las guerras de precios de los supermercados y la competencia de sus rivales. El gigante del consumo anglo-holandés anunció que tuvo malas ventas en EE UU y Europa en el segundo trimestre, lo que le obligó a depender de regiones más volátiles. Adquisiciones más grandes son una posible solución a su problema del primer mundo.

Unilever, que fabrica productos para el hogar, como Domestos y jabón Dove, dijo el 12 de julio que las ventas del segundo trimestre crecieron un 3,1% en los mercados emergentes, después de eliminar las fluctuaciones monetarias y las adquisiciones, pero cayeron un 0,6% en países desarrollados.

Su rival Procter & Gamble, bajo la presión del inversor y activista Nelson Peltz, está compitiendo fuertemente en productos de cuidado del cabello y desodorantes. Kraft Heinz está reduciendo drásticamente los precios: su mayonesa es la más barata desde hace siete años. Supermercados como Walmart están negociando para reducir los precios al por mayor.

La tendencia no es exclusiva de Unilever: Reckitt Benckiser observó en su última actualización comercial difíciles condiciones para algunas de sus marcas en las mismas regiones. Tampoco se necesita una nueva fórmula. Los analistas de UBS señalan que las ventas subyacentes de Unilever en los mercados desarrollados no se han aproximado al crecimiento del 3% desde 2001. Comprar crecimiento es una prioridad para el gigante valorado en 160.000 millones de dólares.

El presidente ejecutivo, Paul Polman, dice que la compañía ha comprado 24 marcas de alto crecimiento desde 2015, pero esto aumentará las ventas subyacentes en solo un 1% en 2019. Una única compañía holding con sede en Rotterdam debería estar mejor posicionada para usar sus acciones como moneda de cambio en una adquisición, poniendo objetivos más grandes a la vista de Unilever.

Por supuesto, a algunos inversores de Reino Unido no les gusta la idea de que la empresa abandone el índice FTSE 100. Pero el reajuste es necesario para que Unilever reaccione ante los crecientes desafíos en su industria.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Daniel Domínguez, es responsabilidad de CincoDías.

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