Los niños de Tailandia, un ejemplo de resiliencia

El hecho de que los 12 jóvenes pertenezcan a un equipo de fútbol ha ayudado a mantenerlos unidos

La figura del entrenador a su lado, como autoridad, también ha sido clave para su supervivencia

Tailandia
Familiares observan a través de un dispositivo electrónico a los niños atrapados en una cueva en Tailandia. Getty Images

En los últimos días, la noticia tiene conmocionado y en vilo al mundo: 12 niños y su entrenador de fútbol se encontraban atrapados en una cueva, de casi imposible acceso, en Tailandia. Tras nueve días sin saber de ellos, fueron encontrados con vida la semana pasada por dos buceadores británicos. Afortunadamente, todos han sido rescatados en una heroica acción de salvamento que se cobró la vida del submarinista Saman Gunan.

La capacidad de resistencia de todos ellos es una de las cualidades que ha resultado más llamativa del terrible suceso. El director del máster Desarrollo Directivo, Inteligencia Emocional y Coaching de EAE Business School, Jordi Vilá, defiende que “el ser humano es mucho más fuerte de lo que pensamos que somos”, al tiempo que añade que “aunque todos tenemos limitaciones, estas se encuentran mucho más allá de lo que nosotros pensamos”. Un ejemplo de ello es el entrenador de los chicos, del que el profesor de EAE alaba la templanza que ha debido tener, “probablemente esa persona no era consciente de que tenía esa fuerza hasta que ha tenido que usarla”, apunta.

Por su parte, el psicólogo y director de la cátedra de Seguridad, Emergencias y Catástrofes de la Universidad de Málaga, Jesús Miranda, considera que probablemente la situación no se hubiera desarrollado de la misma manera de haber sido solo una persona la que quedara atrapada. “El hecho de estar en grupo es quizás lo más importante, la cohesión dentro del conjunto. Un solo individuo podría haber tenido incluso la tentación de suicidarse para evitar una muerte lenta y agónica pensando que no lo iban a encontrar”, destaca el experto. La coach Eva Álvarez va un paso más allá: “Creo que el hecho de que pertenecieran a un equipo de fútbol les ha ayudado a permanecer allí porque ese sentimiento de equipo también se entrena, y probablemente, si hubiera sido un grupo de niños que no hubieran tenido esa conexión, no hubieran sobrevivido de la misma manera”, valora esta experta.

En esta idea también coincide Mar Valero, técnica del Observatorio Psicosocial de Recursos en Situaciones de Desastre (OPSIDE) de la Universitat Jaume I, quien cree que el hecho “de pertenecer a un equipo de fútbol ha podido ayudar a pasar estas semanas en la cueva, así como la amistad que puede haber entre ellos, la solidaridad entre los diferentes miembros del grupo, además de la esperanza de ser rescatados con éxito”. En esta línea, añade, “pensar en sus familiares, que están esperando en el exterior, también ha podido contribuir al afrontamiento de la situación, sobre todo cuando han llegado los cuerpos de rescate y han podido contactar con sus madres”. Esta experta en reacciones de adolescentes en situaciones de emergencia cree que la figura del entrenador que los acompaña ha sido clave “como autoridad, con quien tienen una relación de superación y fortaleza”.

Por su parte, Carlos Julio Moya, responsable de la Escuela Integrativa de Coaching y Psicología, compara la situación de los niños con la del neurólogo Viktor Frankl, que sobrevivió desde 1942 hasta 1945 en campos de concentración nazis, “con la esperanza de que algo bueno le podía suceder en el futuro, y a los niños los ha mantenido con vida pensar en volver a reunirse para jugar”. Son, sin duda, un ejemplo de resiliciencia, de trabajo en equipo, al igual que sucedió con el accidente aéreo de Los Andes o el de los mineros chilenos, “donde se genera una fuerza conjunta, interaccionan unos con otros, surgen líderes y de esta vivencia seguramente saldrán mucho más reforzados”, afirma Moya.

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