Imaz, el alquimista del petróleo

El CEO de Repsol, elegido el mejor de Europa en el sector por los profesionales del mercado

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.

Tiene fama de cerebrito, de inteligente. Josu Jon Imaz San Miguel (Zumárraga, Gipuzkoa, 6 de septiembre de 1963) es consejero delegado de Repsol, tras pasar por Petronor y por la política, como presidente del PNV, sucediendo al histórico Xabier Arzalluz. De formación químico, acaba de ser elegido mejor CEO de Europa en el sector del petróleo y el gas por la encuesta internacional Extel, realizada entre 10.000 profesionales del mercado.

Él, dicen desde la compañía, prefiere no dar importancia a los reconocimientos, y “seguir trabajando”. Sin ir más lejos, el jueves llegaba del road show de presentación de la actualización de la estrategia de Repsol hasta 2020 procedente de Nueva York y Boston, y volaba directamente a Bilbao, a un acto del 50 aniversario de Petronor.

En Repsol le definen como una persona “con una gran capacidad de trabajo, muy constante, con mucha habilidad para retener datos, fechas, nombres y situaciones”.

Aunque no es muy aficionado al fútbol, sigue a la Real Sociedad. Pero lo que le gusta de verdad es andar por el monte, el ajedrez y la lectura. Está casado con Virginia Madina, también química: se conocieron en un centro tecnológico. Con ella tiene tres hijos. Junto a ellos pasó, tras dejar la política, un semestre en Estados Unidos, que dedicó a investigar en la Universidad de Harvard sobre las políticas públicas en Europa para el desarrollo de empresas tecnológicas.

De eso sabía, pues durante sus primeros años profesionales trabajó en el Centro Tecnológico Inasmet, que luego derivaría en Tecnalia, uno de los principales centros de investigación del País Vasco. Trabajó también en el Grupo Mondragón, donde se formó en dirección de empresas.

Guarda muy buenos recuerdos, por ejemplo, de su estancia en Nantes (Francia) con una beca para jóvenes investigadores en el extranjero que concedía el Ministerio de Industria. De esa etapa viene su apuesta firme por la innovación, que, cree, da “felicidad cuando uno trabaja” y que “tiene que estar orientada a la consecución de resultados”; y su gran valoración del aprendizaje.

A su juicio, la innovación tiene mucho que ver con aprender, con arriesgar, con tomar la iniciativa, con lanzarse y con perder el miedo. “Pero siempre aprendiendo, también del error, a la hora de innovar. Porque las lecciones aprendidas, la transparencia, sirven a uno mismo y a otros compañeros de organización.”

Se pagó los estudios desde los 14 años, al morir su padre. Doctor en Químicas por la Universidad del País Vasco, y premio extraordinario fin de carrera, está especializado en polímeros (macromoléculas, como el almidón, la celulosa o el ADN). Durante los veranos trabajaba en el bar de su tío, donde practicaba el inglés (en una entrevista comentaba más tarde que veía la CNN en ese idioma mientras planchaba) y el francés.

Miembro del PNV desde los 15 años (en las juventudes), en plena transición (su madre se afilió a la vez), fue teniente de alcalde de su pueblo y en 1994 fue elegido eurodiputado (se hizo amigo del italiano Romano Prodi), puesto del que pasó en 1999 a la consejería de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno, con Juan José Ibarretxe de presidente.

En 2004 fue elegido presidente del PNV, en plena aventura soberanista de Ibarretxe, y en plenas negociaciones entre el Gobierno socialista y ETA. En política tuvo ocasión de congeniar con Alfredo Pérez Rubalcaba, químico como él.

Imaz, que no era de los más partidarios de la línea Ibarretxe, acabó dejando tanto la presidencia como el partido y la política en 2008. En aquella época reivindicaba de forma moderada la identidad vasca con una oposición frontal a la violencia.

Volvió de su estancia en Estados Unidos como presidente ejecutivo de Petronor, filial de Repsol; en 2010 asumió la dirección de la unidad de nuevas energías de la matriz, para avanzar en ámbitos como la bioenergía y las energías renovables aplicadas al transporte. En 2012 se incorporó al comité de dirección y finalmente, en 2014, fue nombrado consejero delegado, con Antonio Brufau como presidente, cargo que ostenta desde 2004.

Durante el mandato de Imaz, Repsol ha vendido el 20% de Gas Natural y ha elevado la retribución al accionista, entre otros hitos.

En la encuesta de Extel, Imaz ha superado a Patrick Pouyanné, de Total; Bob Dudley, de BP; o Vagit Alek­perov, de Lukoil. El CEO de la multinacional española consiguió el mismo puesto en 2015.

Los analistas han respaldado la actualización del plan estratégico de la compañía: recuperar su negocio de gas, entrar en renovables y en la venta minorista de luz y gas, entre otros objetivos, protagonizarán la tarea de Imaz. De manejar las corrientes internas del PNV, a dirigir una petrolera que quiere adaptarse a los nuevos tiempos energéticos.

Investigador y europeísta

Fue responsable del área de composites y polímeros del Centro Tecnológico Inasmet en el periodo 1987-89, para incorporarse al Grupo Cooperativo Mondragón en el periodo 1989-91 como promotor industrial. Luego dirigió el departamento de marketing y relaciones exteriores de Inasmet en el periodo 1991-94.

Como eurodiputado, con 31 años, ejerció en la Comisión de Presupuestos, Industria y Asuntos Económicos y Pesca de la UE y en la subcomisión monetaria, de la que fue vicepresidente.

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