El euroescepticismo frena ahora la fusión Unicredit-Société Générale

El banco italiano es vulnerable a la radicalidad del nuevo Gobierno, porque posee 51.000 millones de deuda del país

El nuevo ministro de Economía italiano, Giovanni Tria, el viernes llegando al Palacio del Quirinal, la residencia oficial del presidente, Sergio Mattarella, en Roma.
El nuevo ministro de Economía italiano, Giovanni Tria, el viernes llegando al Palacio del Quirinal, la residencia oficial del presidente, Sergio Mattarella, en Roma.

No puede culparse a Jean Pierre Mustier por su ambición. En medio de un exigente cambio de rumbo en Unicredit, el CEO ha planteado una vez más la idea de fusionar el mayor banco de Italia por activos con Société Générale, según el FT. Pero el Gobierno radical italiano supone un nuevo obstáculo.

Hay buenas razones para que la idea de unir los dos bancos haya sido rechazada durante una década y media, y para que no haya pasado. El banco combinado obtendría más de dos quintas partes de sus ingresos de Francia, Italia y Alemania, y otro 16% de Europa del Este, según los analistas de KBW.

Su unidad de banca de inversión estaría en mejores condiciones de competir con sus rivales estadounidenses. Jefferies calcula que los bancos fusionados podrían reducir costes en unos 1.600 millones al año antes de impuestos, lo que equivale al 18% de sus beneficios combinados antes de impuestos de 2017. La fusión también satisfaría las aspiraciones del BCE de contar con bancos europeos más grandes y diversificados.

Sin embargo, siguen existiendo los obstáculos habituales a la consolidación europea transfronteriza. El nuevo banco se enfrentaría a requisitos de capital adicionales y le costaría combinar sistemas informáticos dispares. Una fusión tampoco ayudaría mucho a reducir las barreras nacionales que obligan a la unidad alemana de Unicredit a mantener una reserva de capital inusualmente alta, más de una década después de que el grupo italiano tomara el control.

Sin embargo, el nuevo escollo es la política italiana. Unicredit, valorada en 32.000 millones, posee 51.000 millones de deuda pública italiana, lo que la hace vulnerable a las dudas sobre el compromiso del nuevo Gobierno con el euro. Sus políticas también harían menos flexible el mercado laboral de Italia y podrían dificultar a los bancos el embargo de las garantías que respaldan los préstamos incobrables.

A pesar de un rebote reciente, las acciones de Unicredit han bajado un 17% en las últimas dos semanas. El traslado de la sede central de Unicredit a París podría ayudar a aislar las operaciones no italianas del banco de la agitación política de Roma. Pero a menos que las rabietas de Italia con el euro disminuyan, es probable que el sueño de fusión con Soc­Gen siga siendo solo eso.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

 

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