Los escollos que encontrará Sánchez en su camino

Sánchez tomará posesión como presidente del Gobierno este sábado a las 11 del mediodía

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, saluda al líder de Podemos Pablo Iglesias, en el hemiciclo del Congreso tras el debate de la moción de censura presentada por su partido.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, saluda al líder de Podemos Pablo Iglesias, en el hemiciclo del Congreso tras el debate de la moción de censura presentada por su partido. EFE

A nadie de quienes asistieron el viernes al desenlace de la moción de censura se le escapó que la alegría del nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estaba muy contenida. Lo cierto es que razones no le faltaban. Y es que el primer; y en realidad casi único, gran escollo que tendrá que salvar el líder de los socialistas para poder desarrollar su programa de Gobierno tiene que ver con la aritmética parlamentaria.

Con solo 84 diputados, Sánchez se convierte en el presidente que deberá gobernar en una situación de mayor debilidad, no solo por esa baja representación de los socialistas en el Congreso, sino por lo fragmentado que se encuentra todo el arco parlamentario.

Cada nueva ley que quiera impulsar su Gabinete, cada modificación que pretenda refrendar, cada pacto que quiera conseguir requerirá del diálogo con numerosas fuerzas políticas con muy diversos intereses. Además, no conviene olvidar que todos los grupos políticos sin excepción que han apoyado al líder socialista le han advertido de que su voto no será gratis.

Desde Unidos Podemos, que fue el primero en confirmar su respaldo a la moción de censura sin condiciones, hasta los nacionalistas vascos y catalanes, todos advirtieron al nuevo jefe del Ejecutivo que estarán vigilantes ante las decisiones que vaya adoptando.

Es más, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, aseguró nada más concluir el debate que en su formación están “muy orgullos” de haber logrado su “objetivo” de “mandar a Mariano Rajoy y al PP a la oposición”, y defendió que “ahora toca responsabilidad” y que Pedro Sánchez “sea capaz de armar” un Gobierno de coalición “fuerte, estable, que dé garantías a la Unión Europea”, y que dure hasta 2020, es decir, que no se produzca un adelanto electoral. Sin embargo, minutos después llegaba la primera reacción a las palabras del líder de la formación morada.

La portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Margarita Robles, avanzó que el Ejecutivo que formará en los próximos días Pedro Sánchez será íntegramente socialista, es decir, sin miembros de Podemos. “No creo que haya hueco para Pablo Iglesias, aunque esa es una decisión que corresponde al presidente del Gobierno y ha dicho que será socialista”, insistió.

Todos los demás inconvenientes con los que inexorablemente se va a encontrar el nuevo Gabinete están estrechamente relacionados con la dichosa aritmética. Una de las promesas que ha sido determinante para que prosperara la moción de censura ha sido el compromiso de Sánchez de mantener inalterables los Presupuestos aprobados en el Congreso hace apenas una semana, algo en lo que todos los grupos que han respaldado al PSOE ya han alertado que no están de acuerdo.

Teniendo en cuenta que el PP ostenta la mayoría absoluta en el Senado, también será determinante su actitud con todos los proyectos legislativos que sean remitidos a la Cámara Alta, donde podrían ser fuertemente enmendados. De momento, los populares descartaron el viernes el veto al Presupuesto, a partir de la próxima semana, habrá que ir proyecto a proyecto.

Estos serán solo algunos de los inconvenientes a los que se enfrentará Sánchez por culpa de disponer de una mayoría tan minoritaria. No conviene olvidar tampoco la debilidad que además deberá sortear en su propia casa. Su salida del PSOE y su regreso después tras recibir el respaldo mayoritario de la militancia le ha alejado de los pesos pesados del partido, muy críticos con la actitud que mantuvo tras el último triunfo electoral de Mariano Rajoy.

En paralelo, los barones del partido le han recordado que se opondrán a cualquier concesión que otorgue a los separatistas que genere desigualdad y trato de favor a unos territorios frente a otros. En definitiva, a pesar de que pasará a la historia como el primer presidente del Gobierno que accedió a La Moncloa tras triunfar una moción de censura; el reto que tiene por delante es ser recordado en el futuro por la buena gestión que llevó a cabo, tal y como le deseó en su despedida Mariano Rajoy.

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