Draghi puede ayudar más en Roma que en Fráncfort

El presidente del BCE es uno de los pocos italianos que podría recuperar la confianza de los mercados en su país

Un Gobierno euroescéptico en Italia socavaría su promesa de respaldar euro

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, durante una rueda de prensa del consejo de gobierno en Fráncfort.
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, durante una rueda de prensa del consejo de gobierno en Fráncfort. EFE

El mayor triunfo del presidente del BCE, Mario Draghi, salvar el euro, está amenazado por los problemas políticos de su Italia natal. Un Gobierno euroescéptico socavaría su promesa de hacer “lo que sea necesario” para respaldar la moneda única. Podría tener más éxito desafiando a los oponentes del euro desde dentro del país. Las turbulencias políticas y las declaraciones acerca de que Italia abandone la moneda única provocaron un aumento en los rendimientos de los bonos soberanos.

Desde entonces, los inversores se han calmado pero, como señaló el gobernador del banco central italiano, Ignazio Visco, su país corre el riesgo de perder “el irremplazable activo de la confianza”. Si esto sucediera, el BCE tiene pocas opciones. Podría deshacer los planes para reducir las compras de bonos, y en su lugar comprar más activos durante más tiempo.

También puede apoyar directamente a un único país a través del programa Outright Monetary Transactions (OMT), que en teoría permite al banco central comprar bonos a corto plazo en cantidades ilimitadas.

En teoría es posible: en relación con el PIB, el balance del BCE es menos de la mitad que el del banco de Japón. Sin embargo, es difícil imaginar que un gobierno italiano radical acepte las estrictas recomendaciones de política económica que cualquier programa de OMT implicaría.

Y sería casi imposible para el BCE ayudar a una administración explícitamente euroescéptica. Durante la primera repetición de la crisis de la zona euro, los políticos trabajaron arduamente para evitar que el contagio de los países más pequeños del sur de Europa infectase a Italia, la tercera mayor economía de la zona, que se consideró demasiado grande para rescatar. Ahora el contagio emana de la propia Italia.

Si un Gobierno italiano incumpliera flagrantemente las normas de la UE, Alemania, entre otros, podría preferir erigir un cortafuegos en el resto de la zona euro y dejar a Italia a merced de los mercados. En ese escenario, Draghi podría ser más útil para su país en Roma que en Fráncfort. Draghi, de 70 años, que dejará el BCE en octubre del 2019, es el tipo de tecnócrata vilipendiado por los radicales. Pero también es uno de los pocos italianos que podría recuperar la confianza de los mercados.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Daniel Domínguez, es responsabilidad de CincoDías.

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