Minor: el emperador del descanso viene de Tailandia

Bill Heinecke, CEO de Minor, quiere comprar NH para expandir su grupo hotelero

Bill Heinecke, CEO de Minor International.
Bill Heinecke, CEO de Minor International.

Es el gran aspirante a comprar parte de NH, y posteriormente el grupo entero. William Bill Ellwood Heinecke (1949), tailandés nacido en Estados Unidos (cambió de nacionalidad en 1991), es el CEO y presidente de Minor International, la hotelera que prepara una oferta –probablemente la mejor con permiso de Barceló– por el 26% de NH en manos del grupo chino HNA.

Sus aficiones tienen que ver con el movimiento: pilotar su avión, conducir su antiguo Ferrari de carreras y el buceo. Reconoce ser ­workaholic, y adicto a los emails: incluso llega a enviarlos mientras conduce el Ferrari. La afición a los desplazamientos (quizás también a los hoteles) le viene de la infancia: Heinecke, como hijo de militar estadounidense, se mudó de país varias veces por el sureste asiático: Japón, Hong Kong, Malasia y, por fin, a los 14 años, Tailandia, el país en el que acabó quedándose. Se enamoró de Bangkok, recuerda en una entrevista con Southeast Asia Globe.

El padre de Heinecke pasó 25 años en el ejército, y participó en la Segunda Guerra Mundial y en la Guerra de Corea. Cuando se jubiló, entró en el servicio exterior. Su madre era corresponsal en Asia de la revista Time. Mientras Heinecke estudiaba en el instituto, en la Escuela Internacional de Bangkok, persuadió al editor de Bangkok World para que le permitiera escribir una columna semanal sobre karting (deporte en el que competía). Además, vendía el espacio publicitario contiguo.

A los 17 años, Heinecke se convirtió en responsable de publicidad de Bang­kok World. Un año más tarde, fundó Inter-Asian Enterprise, para suministrar servicios de limpieza de oficinas, e Inter-Asian Publicity, una empresa de publicidad radiofónica que luego vendió a Ogilvy & Mather.

Se casó con su compañera de instituto Kathy Heinecke (que recuerda que Bill casi no pasaba por las clases), con la que tiene dos hijos, y renunció a la universidad estadounidense que le aceptó como alumno para crear Minor Holdings casi sin la mayoría de edad (minor es menor en inglés).

Heinecke recuerda que por aquellos años la economía del país crecía a pasos agigantados, y cree que ahora sería mucho más difícil empezar con tan poco dinero como lo hizo él. Es más importante elegir bien el momento que los conocimientos, asegura.

Cree también que la clave de su éxito es combinar los valores occidentales de buena gobernanza y la importancia que se da en Tailandia a la familia: es partidario de contratar a familiares de directivos, algo que aquí parecería nepotismo, precisamente porque conocen la cultura de la empresa.

Desde luego, una familia, la real tailandesa (dueña del 4% de Minor), ha tenido también mucha influencia en su éxito: le permitió mantener los terrenos del Royal Garden Resort de Pattaya (Tailandia), su primera incursión en el sector hotelero, un edificio construido originalmente para dar descanso a soldados estadounidenses de la guerra de Vietnam. Con el tiempo fue expandiéndose por su país y por el extranjero.

Durante las cuatro décadas de existencia del imperio de Heinecke, Tailandia ha sufrido nueve golpes de Estado y el tsunami de 2004, por ejemplo, aunque el empresario asegura estar acostumbrado a cierta volatilidad e incertidumbre. En 1997, durante la crisis de la divisa nacional, estuvo al borde de la bancarrota personal.

Minor International, que vale unos 4.200 millones de euros en Bolsa y tiene 66.000 empleados, es una de las compañías de hostelería y ocio más grandes de la región de Asia Pacífico. Los 160 hoteles y resorts de la compañía aportan el 63% del ebitda y operan bajo las marcas Four Seasons y Marriott, entre otras, en 26 países de todos los continentes. Sus marcas de spa, como Mandara y Anantara, son elegidas constantemente entre las mejores del mundo.

Minor gestiona también más de 2.100 franquicias de comida rápida de diversas marcas –la más conocida de ellas, Burger King– a través de la filial Minor Food Group (que aporta un tercio del ebitda). Heinecke introdujo este modelo en Tailandia a partir de los años setenta. En su libro The Entrepeneur (el emprendedor), defiende que las franquicias son una manera de facilitar la entrada de los jóvenes en el mundo empresarial. Uno de sus primeros pasos fue precisamente llegar a acuerdos de este tipo con multinacionales. Además, la compañía salió pronto a Bolsa.

Otra filial, Minor Corporation, fabrica y comercializa marcas de moda y cosméticos, pero supone solo el 2% del ebitda del grupo. Heinecke posee un 3,24% del capital de Minor, y su fortuna asciende a 1.300 millones de euros, según Forbes. En el apartado filantrópico, Heinecke financia becas de estudios y la conservación de las tortugas y de los elefantes.

El grupo ya obtiene casi la mitad de sus ingresos de los negocios en el extranjero. Con la puja pretende entrar en el mercado hotelero español (ya está en el portugués y el británico), cuyo vigor ha trascendido las fronteras y ha llegado incluso al emperador del descanso tailandés.

Una opa en ciernes

La hotelera Minor confirmó el jueves la información adelantada por CincoDías: “Está participando como potencial oferente de la participación de HNA [por alrededor del 26%] en NH”.

En caso de aceptarse la oferta de Minor, esta tendría que formular una opa obligatoria por el 100% de NH. La operación, de todos modos, debería aprobarla la junta de accionistas de Minor.

La acción de NH está en los 6,51 euros, por encima de los 6,40 euros mínimos de una eventual opa (es el precio más alto pagado por Minor a accionistas de NH en los últimos 12 meses).

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