La banca española cotiza con descuento del 10% al 30% por la crisis política

Los gestores apuntan a Italia como principal foco de riesgo

Aguardan a mayores caídas antes de reforzar posiciones

banca europea pulsa en la foto

El riesgo político ha vuelto a estallar en la Europa del Sur. Aunque lejos del grado en que lo hizo en 2012, en plena crisis de deuda soberana, a los activos españoles les vuelve a pesar el sambenito de periféricos, justo cuando el reconocimiento de las agencias de rating había conseguido acercar a España al grupo de países de la zona euro denominados semi core. La posibilidad de unas elecciones anticipadas ha sorprendido sin embargo a los inversores cuando el foco ya estaba puesto en la inestabilidad política en Italia, ante lo que el capital internacional ha vuelto a meter a la Bolsa y la deuda de la periferia europea en el mismo saco. Y en este nuevo escenario de incertidumbre política, los bancos vuelven a retratarse como el sector más sensible.

Con las caídas de los últimos días, el sector bancario europeo acumula una caída en Bolsa en el año que ronda el 10%. La banca italiana ha protagonizado los descensos y en su caída comenzó contagiando ligeramente a la banca española, en una tendencia vendedora que se intensificó el viernes ante el nuevo escenario político en España y que se prolongó ayer. Así, los bancos españoles han virado el rumbo tras la remontada desde los mínimos anuales de marzo y vuelven de nuevo a cotizar por debajo de su valor en libros. La única excepción es Bankinter, que gana el 8% en el año. El mayor descuento es para Sabadell, del 32%, reflejo del castigo sufrido por su voluminosa cartera de bonos italianos, mientras que en Santander el descuento es del 15%; en BBVA, del 10%, en Bankia, del 21% y en CaixaBank, del 4%.

Los gestores insisten en marcar las diferencias respecto a Italia y observan con relativa calma el posible anticipo electoral en España, incluso en la idea de que sea preferible al parón legislativo actual. “La posibilidad de elecciones anticipadas no cambia mucho la macro en España. Italia es el punto débil”, advierte un analista de un banco internacional que asegura no ha cambiado por el momento su visión de los bancos españoles. Tampoco lo ha hecho José Ramón Iturriaga, gestor del fondo Okavango Delta de Abante, que tiene una clara apuesta por la banca española y asegura está aprovechando las caídas para comprar un poco más. “Es muy poco probable que se repita la dinámica de la crisis de 2012. En España, lo único nuevo es la posibilidad de elecciones anticipadas, que sería mejor de lo que tenemos ahora”, asegura.

A juicio de los inversores, el gran riesgo político no estaría tanto en España sino en Italia. Moody’s puso en revisión a la baja su rating el pasado viernes y el temor, aunque sea el escenario más extremo, es que la crisis política desencadene una crisis de deuda que impacte en los bancos, lo que tendría un indudable contagio sobre España. “Hay que estar muy atentos a ver qué pasa con el rating de Italia”, explica Miguel Castells, director de inversiones de la gestora de Liberbank. “La única razón ahora para entrar en bancos sería por una cuestión de valoración, el momento es negativo. Es mejor esperar”, añade. A la espera también está Javier Galán, gestor del Renta 4 Bolsa de renta variable española, que apenas tiene el 6% de su cartera en bancos. “Preferimos esperar a ver descuentos mayores, que ronden el 30%”, añade.

El sector bancario despierta de hecho división de opiniones, aunque el consenso actual de mercado apuesta por que los bancos españoles sigan cotizando este año con descuento. Según las previsiones de Factset con precios del pasado viernes, facilitadas por Link Securities, la banca española mantendrá este ejercicio un descuento que oscilará entre el 30% de Sabadell, el 20% de Santander y Bankia y el 10% de BBVA y CaixaBank.

Más allá de las turbulencias políticas, la clave de la evolución bursátil de la banca va a estar en el BCE. Los últimos datos macro en la zona euro han enfriado la expectativa de subidas de tipos y el ruido político no es tampoco el entorno propicio para dar una vuelta de tuerca a la retirada de estímulos. Aun así, los inversores confían en que el BCE anuncie en su reunión de junio, o como tarde en julio, la fecha del fin de sus compras de deuda, que se podrían alargar de forma menguante a diciembre.

 

 

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