España necesita un clima político que permita completar las reformas

Es necesario resolver asignaturas pendientes como la ley hipotecaria o el nuevo Código de Comercio

Entre los daños que suelen provocar las crisis políticas no solo figura la retirada de las confianzas y los apoyos parlamentarios o la convocatoria anticipada de comicios, sino también los bloqueos y parálisis legislativas y el modo en el que esa situación anómala afecta a la economía. España ha aplicado con eficacia durante los últimos años un paquete de reformas estructurales que finalmente se ha visto interrumpido, debido a un coctel de circunstancias adversas que incluye desde las limitaciones de un Ejecutivo en minoría a los graves acontecimientos desatados en Cataluña, la cercanía del final de la legislatura y de un nuevo horizonte electoral y la crisis que los últimos casos de corrupción han abierto en el seno del Gobierno. Como aseguró ayer el ministro de Justicia, Rafael Catalá, durante su intervención en el Foro Cinco Días, el Ejecutivo quiere terminar su agenda de reformas, entre las que destacan varios proyectos legislativos que pretenden modernizar y flexibilizar las relaciones comerciales, así como dotar de mayor seguridad jurídica a la economía, la inversión y el empleo.

Entre esos proyectos destaca la reforma hipotecaria, la ley que regulará los secretos comerciales y la ingente tarea de aprobar un nuevo Código de Comercio para sustituir al vigente, promulgado en 1885, aunque reformado y parcheado en numerosas ocasiones. Mientras la urgencia de abordar la nueva ley hipotecaria –que traspone una norma europea y acumula ya dos años de retraso, lo cual expone a España a una posible multa de hasta 100.000 euros por cada día de retraso– tiene que ver con agilizar un mercado inmobiliario que vuelve a crecer y ofrece nuevos modelos de negocio, la promulgación del Código de Comercio es una exigencia de la economía digital, que precisa de un texto legislativo capaz de hacer frente a las nuevas realidades que ha creado. Ninguna de estas reformas debe ser sacrificada por intereses partidistas o por cálculos electorales. Sacarlas adelante hace necesario un esfuerzo de responsabilidad por parte de todas las fuerzas políticas con el fin de España supere cuanto antes esta crisis política y cuente con las condiciones necesarias para que sea posible abordar de forma efectiva los cambios que la economía y los ciudadanos necesitan.

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