Nestlé se beneficiaría de una dieta baja en azúcar

El CEO Mark Schneider ha adquirido y vendido marcas por ingresos de 3.600 millones de dólares hasta el momento

Varios paquetes de Kit Kat, una de las marcas propiedad del grupo Nestlé.
Varios paquetes de Kit Kat, una de las marcas propiedad del grupo Nestlé. REUTERS

Es un buen momento para que Nestlé comience una desintoxicación de azúcar. El nuevo jefe del grupo alimenticio valorado en 240.000 millones de dólares quiere renovar una cartera gastada comprando y vendiendo negocios con ventas equivalentes al 10% del total del grupo, aproximadamente 9.000 millones de dólares. El reciente acuerdo por la licencia de Starbucks le aportará menos de la mitad. Desprenderse de marcas de confitería de bajo margen es el siguiente paso lógico.

El CEO Mark Schneider se ha ceñido al guion establecido en su debut como inversor el pasado septiembre. El acuerdo con Starbucks otorga a Nestlé el control de un negocio con ventas de 2.000 millones de dólares al año.

Es parte de un gran impulso al café: ahora una de las cuatro prioridades estratégicas de Nestlé, junto con el agua, el cuidado de mascotas y la nutrición infantil. Si le unimos la compra de probióticos de Atrium y la venta de marcas de comida basura de EE UU a Ferrero, Schneider ha adquirido y vendido marcas por ingresos de 3.600 millones de dólares hasta el momento.

Para compensar parte del balance, reducir el azúcar de Nestlé tiene sentido. Además de chocar con el enfoque orientado a la salud de la compañía, la división de confitería ha registrado un débil crecimiento de las ventas orgánicas y el segundo margen operativo más bajo del grupo durante dos años consecutivos, ya que los consumidores optan por refrescos más saludables.

Es poco probable que Nestlé sufra con el cambio. Solo Kit Kat generó ingresos de 2.700 millones de dólares el año pasado, aproximadamente un tercio del negocio mundial de confitería. Abandonar marcas de bajo rendimiento como Rolo, Aero y Quality Street eliminaría 3.000 millones de dólares.

La reciente supresión de las marcas de dulces de EE UU del grupo suizo significa que habrá menos problemas de competencia si opta por vender a una empresa estadounidense como Hershey’s.

Por supuesto, Schneider puede preferir comprar en lugar de vender. Necesita crecer considerablemente en agua para tener alguna posibilidad de mejorar el bajo margen de operación del 13% de la división. Pero darle una patada a las marcas de azúcar es un impulso para un crecimiento más saludable.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Daniel Domínguez, es responsabilidad de CincoDías.

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