El Gobierno saca a consulta pública el diseño del campo de pruebas ‘fintech’

Usará las aportaciones para definir el 'sandbox' que se propondrá al sector en un mes

Economía asume que esta herramienta facilitará la transformación digital de la banca

El ministro de Economía, Román Escolano.
El ministro de Economía, Román Escolano.

El Gobierno ha sacado a consulta pública el Proyecto de Ley de medidas para la transformación digital del sistema financiero, la norma que regulará el llamado sandbox, un campo de pruebas para entidades financieras de corte tecnológico (las fintech).

El documento, de cinco páginas, es el paso previo a la redacción del texto que articulará esta herramienta. Se someterá a consulta hasta el 7 de junio. La idea, según avanzó este martes el ministro de Economía, Román Escolano, es que el borrador de la norma esté listo algo después, en unas cuatro semanas.

Será entonces cuando se remita a las principales patronales bancarias y asociaciones de fintech para estudiar los matices que propongan al modelo impulsado por el Gobierno. La consulta actual es pública y su objetivo es recabar el sentir del público general en torno a cuatro preguntas clave.

En concreto, el Ejecutivo pregunta si se considera necesario implantar un sandbox en España, si se percibe como un catalizador para la transformación digital de los servicios financieros del país, si los objetivos marcados (impulsar la innovación, reforzar la seguridad o desarrollar una regulación específica) parecen adecuados.

La cuarta pregunta es si el desarrollo de este campo de pruebas de innovación financiera se considera útil o si hay mejores alternativas para modernizar el mercado de servicios financieros en España.

El Gobierno, en todo caso, contesta parcialmente a algunas de estas preguntas. Economía defiende que el sandbox responde a la necesidad de impulsar un proyecto que “facilite la transformación digital en el sector financiero.

Además, el texto a consulta pública considera que solo hay dos alternativas, que considera “ineficientes”: no regular este espacio controlado de innovación o delegar en cada supervisor la forma de controlar las nuevas actividades que surjan en el mercado digital.

A la espera de ver cómo se concreta el sandbox, qué duración tiene, cuántas empresas podrían participar, qué volumen de negocio se permitiría, o a cuántos consumidores se da acceso, el Gobierno ha avanzado la filosofía del modelo que tiene en mente.

El campo de pruebas, advierte, deberá ser “un espacio controlado y completamente seguro”; “deberá servir como herramienta para mejorar la supervisión” y debe contar con un esquema jurídico ad hoc que delimite su duración, alcance y otras circunstancias.

El Gobierno prevé además que cuente con un canal de comunicación ágil y transparente para actuar con rapidez ante las incidencias o la existencia de un puerto seguro como mecanismo de defensa ante situaciones jurídicas o técnicas de alta complejidad. 

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