Incertidumbre ante una Italia que afronta un horizonte político tormentoso

Un programa antieuropeista y un futuro primer ministro sin experiencia política siembran la desconfianza en el mercado

Los mercados europeos acusaron ayer la onda expansiva provocada por el acuerdo político firmado entre La Liga y 5 Estrellas para formar gobierno en Italia. Será un Ejecutivo de fuerte perfil euroescéptico y populista –reflejo del ideario que defienden una y otra formación política– y estará presidido además por un candidato sin experiencia política: el jurista y profesor Giuseppe Conte. El anuncio del acuerdo para presentar a Conte como candidato a primer ministro ante el Jefe de Estado italiano, Sergio Mattarella, generó una oleada de incertidumbre y desconfianza entre los inversores. Un efecto contagio que se hizo sentir en el diferencial entre la deuda española y la italiana, con una vuelta a los niveles de 2012, pero también en el Ibex, que perdió los 10.000 puntos y sufrió un castigo que fue especialmente acusado en la banca. Pese a la tormenta bursátil, el foco de la tensión está localizado sobre la propia Italia, sin atisbos aparentes de que pueda generar grietas como las que se produjeron en la zona euro durante los peores momentos de la crisis de deuda soberana. Pese a marejadas, populismos e inestabilidades geopolíticas, una cosa parece clara: Europa es hoy bastante más fuerte que entonces.

El horizonte político que se abre en Italia es, de todas formas, preocupante. Lo es para el país alpino, pero también para el resto de la zona euro. El anodino perfil de Giuseppe Conte, un profesor sin experiencia de gobierno, no contribuye a apaciguar los temores de una Europa que asiste, una vez más, al nacimiento de un Ejecutivo cuyo programa político contradice el espíritu de la Unión y supone un riesgo para su estabilidad. No en vano incluye, entre otras medidas, la promesa de un importante recorte de impuestos y de un aumento del gasto público, en claro desafío a la disciplina fiscal comunitaria.

Con una deuda pública de alrededor de 132% del PIB y un crecimiento económico anémico, Italia será gobernada en los próximos años por una coalición de partidos que ha prometido, entre otras medidas, aprobar una renta universal para los pobres, establecer un impuesto fijo del 15% para empresas y personas y elaborar un plan que permita descartar la reforma de las pensiones. Se trata de un escenario complejo, que permite augurar problemas y tensiones, y del que solo queda aguardar que se vea suavizado por el pragmatismo político que a menudo acompaña al populismo una vez en el poder. No sería la primera vez que ocurre, y aunque revelaría una flagrante falta de compromiso de La Liga y 5 Estrellas con sus votantes, también mostraría un sano y necesario realismo político.

 

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