“En lo que dura un parpadeo analizamos miles de datos para invertir”

El líder mundial de gestión masiva de datos tiene su sede en Marbella

80 trabajadores de 22 nacionalidades trillan internet de forma sistemática

Cuartel general de Ravepack, en Marbella (Málaga).
Cuartel general de Ravepack, en Marbella (Málaga).

Los ordenadores tienen poco sentido del humor. Por ahora. Y si no, que se lo digan a Elon Musk. El mundo anglosajón celebra su particular Día de los Inocentes el 1 de abril (allí llamado April Fool’s Day). Musk, consejero delegado del fabricante de vehículos eléctricos Tesla, decidió festejar el día con una broma. Comunicó a través de su cuenta de Twitter que la compañía estaba en quiebra.

Los humanos, la mayoría, sabían que se trataba de una inocentada. Los inversores saben que Musk es muy guasón y saben que el 1 de abril se dan este tipo de bromas. Pero los fondos de inversión que operan apoyándose en el procesamiento masivo de datos (big data, como se conoce en la jerga) no entraron a analizar las sutilezas del lenguaje y el contexto comunicativo. Simplemente vendieron miles de acciones de Tesla, y la firma se desplomó un 7% en unas horas.

Armando González, fundador y presidente de Ravenpack.
Armando González, fundador y presidente de Ravenpack.

“Es muy probable que haya habido máquinas que recomendaran vender tras la broma”, explica Armando González. Su autoridad en esta materia está más que acreditada. Este emprendedor estadounidense, de origen méxicano, es el presidente ejecutivo y máximo accionista de Ravenpack, uno de los líderes mundiales en la recopilación y procesamiento de datos para la industria financiera. Sus competidores directos son los gigantes Bloomberg y Reuters.

Armando González fundó la compañía hace 15 años y decidió establecerse en Marbella (Málaga). “Todo fue un poco casual. Cuando estudiaba en París conocí a varios científicos alemanes que estaban investigando en temas de inteligencia artificial. La familia de uno de ellos tenía casa aquí, y vinimos varias veces a trabajar. Me gustó tanto el sitio, me recordó tanto a mi California natal, que decidí empezar aquí mi proyecto empresarial”.

Ravenpack tiene su sede en un centro de negocios de la localidad malagueña, el Oasis Business Center, a un paso de Puerto Banús. La compañía cuenta con 80 empleados, de 22 nacionalidades (irlandeses, polacos, belgas, lituanos, noruegos...). Un tercio son españoles, fundamentalmente jóvenes ingenieros.

Aunque la base de operaciones de la firma está junto a la Milla de Oro marbellí, sus clientes están a miles de kilómetros. “El 80% de las ventas las hacemos en Estados Unidos y en Londres, donde se encuentran las grandes gestoras de fondos y los grandes bancos de inversión”, explica Armando González. De hecho, el equipo de ventas, compuesto por cinco personas, se ubica en Nueva York.

Amor por la Costa del Sol

  • Estudiante. Armando González estudiaba administración de empresas en París cuando conoció a varios alemanes que investigaban sobre inteligencia artificial. La familia de uno de ellos tenía casa en Marbella, y allí estuvieron trabajando una temporada.
  • Ecos de California. Armando González se enamoró de la Costa del Sol porque le recordaba mucho a la costa de California, donde nació. Por eso decidió fundar allí su propia compañía.
  • Clima favorable. Cuando Armando González comenzó a fichar a jóvenes ingenieros de todo el mundo para su proyecto, uno de los factores que más les atraía era el poder trabajar en una localidad con un clima tan benigno como Marbella.


Escaneando internet

El trabajo de Ravenpack consiste en monitorizar toda la información que se publica en relación a compañías que cotizan en Bolsa, agruparla, procesarla a toda velocidad, y ofrecerla a sus clientes para que tomen decisiones de inversión.

Nuestra capacidad de procesamiento es brutal. En menos de lo que dura un parpadeo somos capaces de analizar miles de datos”, apunta el fundador de la firma.

Para trillar internet adecuadamente enseñan a los ordenadores a diferenciar el trigo de la paja. Sus máquinas son capaces de “leer” miles y miles de noticias, informes, notas de prensa, declaraciones de directivos... Con técnicas de aprendizaje de máquinas y uso de metadatos, son capaces de diferenciar entre Apple, el fabricante de iPhones, y apple (la palabra inglesa para manzana).

Una vez que los ordenadores “leen” toda esa información, el sistema ofrece a las gestoras de fondos un determinado sentimiento de mercado sobre una determinada acción o sector, que les permite calibrar si su cotización va a subir o va a bajar.

Además, las máquinas de Ravenpack analizan si se está produciendo algún tipo de evento de alto impacto para una compañía: lanzamiento de nuevos productos con malas críticas, demandas colectivas, resultados inferiores a las expectativas del mercado, dimisiones de altos ejecutivos, despidos en alguna de sus filiales...

Los ordenadores son capaces de valorar qué importancia dar a la información, en función de la relevancia de la fuente. Esto explicaría la reacción a la broma de Elon Musk. Si es el consejero delegado quien está hablando de bancarrota, los ordenadores se lo toman más en serio.

El perfil y la trayectoria de la firma ha llamado la atención de los inversores en empresas de reciente creación (venture capital). El año pasado, el mayor fondo europeo especializado en compañías de tecnología financiera, Draper Spirit, entró en el capital de Ravenpack con una inversión de cinco millones de dólares.

La última derivada de la compañía es prestar su capacidad de procesamiento para que los bancos analicen sus propios datos. “Cada vez hay más servicios de cumplimiento normativo que utilizan nuestras herramientas de inteligencia artificial para trabajar, apunta González.

Lo que todavía no han conseguido es que los ordenadores tengan sentido del humor, “pero todo se andará”.

Normas