El valor de trabajar por la sostenibilidad

Aumentar el diálogo con los grupos de interés debe ser un objetivo fundamental en las organizaciones

El valor de trabajar por la sostenibilidad

Más de 2.000 buenas prácticas y 2.200 organizaciones aparecen en la 13º edición del Anuario Corresponsables 2018. Pensemos en el poder y el potencial que tienen cada una de estas iniciativas y en las entidades de todo tipo (privadas, públicas y sin ánimo de lucro) y tamaño que las realizan.

Las personas que están detrás de cada buena práctica son los auténticos héroes de la sostenibilidad. Pensemos que su éxito se basa, entre otras cosas, en la convicción de líderes que han podido lidiar con múltiples resistencias internas y externas, quizás recelos y desconfianzas de los que solo continúan equivocadamente mirando la cuenta de resultados o siguen pensando que esto es tirar el dinero.

Son todos los que trabajan, de una forma u otra, en la responsabilidad rocial los que tienen, en su mayoría, ese gran poder de persuasión, cuando se les pide que demuestren que la RSE es rentable para su organización. Persuasión que nace, en muchos casos, de la profunda convicción personal, de la fe en la ética y en el poder transformador de las organizaciones: públicas, con y sin ánimo de lucro, grandes, medianas y pequeñas.

Personas que no solo se quejan y critican, sino que actúan en la medida de sus posibilidades e intentan encauzar sus organizaciones hacia una economía circular y el bien común. Que tienen muy claro que la responsabilidad social y la sostenibilidad supone siempre un camino de mejora continua. Nunca se llegará a la meta, nunca existirá la organización 100% responsable, porque las personas no lo somos, pero eso no nos exime de continuar en esta, muchas veces, ingrata labor.

También las pymes y los medios de comunicación y, por eso, estamos tan orgullosos de haber logrado este último año convertir nuestro observatorio RSC en una B Corp, en una empresa y fundación que busca, ya no ser la mejor del mundo, sino ser mejor para el mundo, como reza su eslogan. Estamos seguros de que integrar la responsabilidad social en nuestra gestión y ser transparentes publicando nuestro Informe de Sostenibilidad auditado, como venimos haciendo desde hace unos años, es el único camino para ser sostenibles, también económicamente, y tener legitimidad y credibilidad para informar y opinar de los demás.

Transitamos en una compleja pero apasionante senda multistakeholder que se abre camino hasta los más altos niveles como demuestran los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y el Acuerdo de París sobre el clima.

Para mí, los ODS se asemejan a las señales de tráfico universales, que todos entendemos en cualquier parte del mundo, y que nos permiten ir en la buena dirección. Las organizaciones corresponsables son ese paisaje asombroso que se convierte en un aliciente para seguir este inexorable camino. Esa fuente de inspiración, ese gran brainstorming, que hace hervir nuestra cabeza con nuevas ideas, nuevos proyectos, cuando leemos y aprendemos unos de otros. Es esa catarsis colectiva que permite autoafirmarnos en nuestros valores y principios.

Si analizamos las buenas prácticas que hemos reunido en el anuario, la mayoría tienen un denominador común: buscan estimular la felicidad en sus diferentes vertientes. Por eso, la comunicación responsable resulta clave para generar este cambio positivo, al igual que impulsar el negocio responsable y un mayor diálogo con los grupos de interés.

Aún tenemos mucho por mejorar y avanzar especialmente en la integración de estos temas en la toma de decisiones estratégicas. No podemos caer en la autocomplacencia. Todos los actores debemos acelerar mucho más nuestra contribución a la Agenda 2030.

Marcos González es Presidente y editor de Corresponsables

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