Vueling y el Sepla vuelven al diálogo, pero están lejos de evitar la huelga

La aerolínea se ha abierto a tratar la denuncia de incumplimientos del convenio

La falta de garantías de producción local dificulta el pacto

Huelga en Vueling
Clientes de Vueling en la zona de facturación del equipaje en el aeropuerto de Barcelona El Prat.

La sección sindical del Sepla en Vueling y la dirección de la aerolínea han aparcado varios puntos de choque para intentar avanzar en las negociaciones de un acuerdo que fije las bases del tercer convenio de los pilotos. Se evitaría, de este modo, la huelga convocada para el 25 y 26 de abril, y 3 y 4 de mayo.

Ambas partes han acelerado en los contactos esta semana, el último de ellos mantenido ayer mismo, con el resultado del desbloqueo de las conversaciones. Tanto el sindicato de pilotos como la empresa habían manifestado su intención de dialogar hasta el último minuto. Pese a todo, el riesgo de paros sigue en pie, con el aeropuerto de Barcelona-El Prat como punto más afectado, y el tiempo apremia.

De hecho, la compañía del holding IAG va a apurar todo lo posible antes de reprogramar sus operaciones en las citadas jornadas, ajustándose a los servicios mínimos, con la esperanza de alcanzar un pacto.

La empresa va a apurar al máximo la reprogramación de sus vuelos, para adaptarlos a los servicios mínimos, con la esperanza de un acuerdo

Según distintas fuentes, el Sepla ha accedido a hablar sobre cuestiones relacionadas con el salario, régimen de descanso y libranzas, o mejoras en la programación en busca de una mejor conciliación de la vida laboral con la familiar. Para fases más avanzadas quedaría la demanda de los pilotos sobre garantías de producción en España, que hasta ahora ha bloqueado cualquier tipo de avance. Sin tiempo para firmar un convenio antes de que Vueling aterrice en una huelga, el Sepla quiere compromisos en firme antes de rebajar la presión.

La empresa se ha abierto a tratar la denuncia del Sepla sobre una veintena de incumplimientos del segundo convenio. Un punto en el que se ha llegado a un acurdo de mínimos para mantener activa la mesa de negociación.

El colectivo de pilotos hizo público la semana pasada su “hartazgo” ante lo que considera nula respuesta de Vueling al esfuerzo de la plantilla para situar a la empresa en el mercado y ponerla en beneficios. Desde el Sepla se asegura que los conceptos fijos del salario de comandantes y segundos de Vueling están entre un 30% y un 60% por debajo de los que reciben sus colegas de Easyjet o Ryanair.

Un segundo punto de fricción es el de la petición de la incorporación de las garantías recogidas en el convenio español de la compañía a los contratos de los 150 pilotos basados fuera de España. De momento se buscan fórmulas intermedias.

El Sepla demanda, por último, que un mínimo del 15% del incremento anual de producción se circunscriba al mercado español. Una petición que partía de un mayor crecimiento en España que en el exterior, y que el Sepla fue rebajando hasta el citado 15% local y 85% exterior. Detrás de esta reivindicación está el temor de la plantilla de tener que salir fuera de España para progresar ante la falta de oportunidades.

Respecto a esta última parcela, la dirección que encabeza Javier Sánchez Prieto ha eludidio atarse a promesa alguna con el fin de no mezclar los acuerdos laborales con la estrategia de desarrollo del negocio.

Puntos de partida

- Oferta a los copilotos. Desde la dirección de Vueling se asegura que antes de la convocatoria de huelga se había reconocido margen de mejora especialmente en el salario de los copilotos, a quienes se ofreció subidas del 17% al 25%.

- Ascensos. Ante el temor de la plantilla de que la progresión de los segundos a piloto se vea entorpecida por falta de producción en España, desde la low cost se afirma que el periodo medio de tres años es uno de los más cortos del sector aéreo.

- Acuerdos locales. Vueling ha defendido en los últimos meses su intención de firmar convenios y contratos locales tanto en Francia como en Italia, para lo que tendría que reconocer y negociar con sindicatos de cada uno de los países.

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