La preocupación perpetua del FMI es más útil que sus previsiones

En su último informe recorre temas como el proteccionismo y el impacto potencial de un repentino endurecimiento de las condiciones financieras mundiales

Christine Lagarde, directora gerente del FMI.
Christine Lagarde, directora gerente del FMI.

Los estoicos considerarían un defecto la preocupación perpetua del FMI por el futuro. El consuelo es que probablemente sea más útil que sus pronósticos.

Véanse las últimas Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), que han mejorado el pronóstico de crecimiento del PIB mundial para 2018 hasta el 3,9%, un par de décimas más de lo previsto en octubre y potencialmente la expansión más rápida desde 2011. Los economistas del FMI se suelen desviar de sus objetivos, aunque quizás no más que la mayoría de sus colegas. La plétora de piezas móviles que hay en la economía hacen el modelado mucho más difícil y menos científico de lo que la mayoría quiere admitir.

No obstante, los políticos deberían estar agradecidos al FMI por elaborar una guía para los preocupados crónicos. Las WEO publicadas el martes recorren temas como el proteccionismo, el impacto potencial de un repentino endurecimiento de las condiciones financieras mundiales, y si la mala medición de la economía digital ha afectado a las estadísticas de productividad.

El FMI trata, por ejemplo, de cuantificar el aumento de las diferentes formas de barreras comerciales desde la crisis de 2008, tanto en las economías avanzadas como en las emergentes. También intenta estimar en qué medida un repentino aumento de la inflación en EE UU podría elevar los costes de los préstamos en todo el mundo y qué impacto podría tener en el crecimiento: unos tres cuartos de punto porcentual en el PIB de las economías avanzadas, un poco menos en las emergentes, según los supuestos elegidos por la institución.

El FMI ha admitido haber cometido errores, por ejemplo, al subestimar el daño que los recortes de gastos y las subidas de impuestos infligirían a la economía griega y al sobreestimar la cantidad de deuda que podría soportar. Pero si puede alentar a los reguladores a que se centren en los posibles riesgos para la economía, estarán mejor preparados para lo peor. Al igual que con sus proyecciones económicas, los temores del FMI tienden a ser generales. Puede que sea suficiente con que desentierre algunos de los peligros menos obvios que aún no han llegado a las mentes de los políticos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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