Rafael Gómez: "No creemos en la tienda propia"

Barqet fabrica en Elche y vende en Madrid zapatillas “para trabajar por la mañana y salir por la noche”

Rafael Gómez fundó la marca con su hermana y diseña los modelos

Rafael Gómez: "No creemos en la tienda propia"

Cada vez más, los códigos clásicos de vestimenta están en entredicho. Hoy ya es habitual ver con zapatillas a profesionales de todo tipo, incluso en las ocasiones más formales. Sin embargo, la línea entre la informalidad y exceso de deportividad puede ser muy fina.

Rafael y Carmen Gómez, hermanos, vieron en esa línea una oportunidad: la de proporcionar un calzado elegante pero funcional. De esa idea surgió Barqet, cuyos modelos están fabricados en España y cuyas ventas llegarán al millón de euros este año, según señala Rafael (Antequera, Málaga, 1982), que lleva el día a día de la gestión: “Barqet surgió como una necesidad propia de tener un calzado cómodo y versátil, que sirviese para trabajar durante el día y salir por la noche”. Ni él, abogado y economista, ni su hermana, con experiencia en el sector de la restauración, habían trabajado antes en el calzado. Pero Rafael cultivó desde joven un interés por la moda que le ha llevado incluso a diseñar los modelos que vende Barqet.

La firma está presente en 45 tiendas multimarca, además de las ventas desde su página web. Cada canal aporta el 50% de la facturación, y han comenzado a trabajar con distribuidores de Francia, Polonia o Israel. De momento, el objetivo de una tienda propia queda lejos. “No creemos en la tienda propia. Desde el principio queríamos crear una empresa sólida, y no queremos incurrir en grandes costes fijos”, dice Gómez. Tampoco contemplan recurrir a inversores externos, como no hicieron al lanzar la marca en 2014. Desde ese momento tenían claro que no solo iban a fabricar en España, sino que iban a hacer bandera de ello. “Aquí se hace un calzado de una calidad excelente, sobre todo en Elche, donde está la fábrica con la que trabajamos. Y es un gran reclamo”.

Comenzaron con una tirada de 900 pares y hoy llegan a 30.000. La primera colección fue masculina, pero pronto les empezaron a reclamar modelos femeninos. Ocurrió que los diseños para esa línea también gustaban a los hombres, así que se decidieron por lanzar colecciones unisex. “Tenemos muy bien marcado nuestro perfil de cliente: entre 30 y 45 años y es un profesional que viste casual. Por ejemplo, arquitectos y distintos profesionales freelance”, describe el fundador, quien afirma que, por las tallas que venden, el 60% de los modelos acaban en los pies de un hombre y el 40%, en los de una mujer.

La promoción en redes y la gratuidad del envío y la devolución han ayudado a ir ganando adeptos. El equipo de Barqet lo componen ahora cinco personas, en un antiguo almacén reconvertido en una moderna oficina en la zona de Guzmán el Bueno de Madrid, donde Rafael Gómez guarda el primer prototipo que diseñó (en la imagen de la izquierda). Allí gestionan y envían los pedidos y, de paso, ponen un toque casual al calzado de los profesionales del siglo XXI.

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