La sensatez del ministro brasileño Meirelles tiene poco atractivo electoral

Va a renunciar a su puesto con la esperanza de postularse para presidente en las elecciones de octubre

Henrique Meirelles, ministro de Finanzas brasileño saliente.
Henrique Meirelles, ministro de Finanzas brasileño saliente.

Puede que el ministro de Finanzas brasileño, Henrique Meirelles, ofrezca a sus compatriotas una cordura que quizá desdeñen. Va a renunciar a su puesto con la esperanza de postularse para presidente en las elecciones de octubre. Su experiencia y su actitud favorable al mercado son una buena incorporación, pero la indignación de los votantes con el sistema y las nuevas formas de hacer campaña podrían hacer que lo rechazaran.

Exejecutivo de BankBoston y exjefe del banco central, Meirelles ayudó a controlar la inflación y fomentar la bonanza, ayudado por el auge de las materias primas, durante el mandato del izquierdista Lula da Silva, en 2003-10. Desde que se unió al Gobierno de Michel Temer hace menos de dos años, tras la destitución de la ineficiente protegida de Lula Dilma Rousseff, ha ayudado a restaurar la credibilidad de la gestión económica. Tras dos años de profunda recesión, el PIB creció en torno al 1% en 2017, y Meirelles pronostica un crecimiento cercano al 3% este año. La inflación ha bajado drásticamente, permitiendo al banco central recortar su tipo de referencia Selic la semana pasada a un mínimo histórico del 6,5%.

Temer aún confía en postularse a renovar su mandato, pero su bajo nivel de aprobación y las denuncias de corrupción en su contra sugieren que es más probable que Meirelles sea el candidato del partido del presidente, el MDB, al que planea unirse el ministro al dejar el cargo.

Pero no está nada claro que sea eso lo que quieren los brasileños. Meirelles, al igual que el soso pero competente centrista Gerardo Alckmin, cosecha fuertes índices de desaprobación. Es Lula –que es muy poco probable que se presente debido a una condena por corrupción– quien lidera las encuestas, con Jair Bolsonaro, populista al estilo Trump, en segundo lugar. Un tercio de los brasileños dice que no votarán por ningún candidato. Las gigantesas máquinas políticas como el MDB son, para muchos, la cara de un sistema más interesado en el enriquecimiento personal que en el servicio público. A sus 72 años, Meirelles parece joven comparado con Temer, cinco años mayor. Pero rechazarlo para protestar contra el sistema podría ser una pérdida para los brasileños.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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