EE UU endurece su política monetaria... para prolongar el ciclo

Mejora las previsiones de PIB tras la reforma fiscal y admite que el paro acabará el año en el arriesgado e inflacionista 3,8%

Jerome Powell, presidente de la Fed.
Jerome Powell, presidente de la Fed.

La Reserva Federal de EE UU decidió ayer una nueva subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos, hasta una horquilla del 1,5% al 1,75%, para tratar de enfriar la actividad económica, neutralizar la inflación y sus expectativas, y prolongar el ciclo alcista de la economía. En contra de los augurios de los analistas, el nuevo presidente de la Reserva, que se estrenaba en el cargo, limitó a dos las subidas adicionales del precio del dinero para el resto del año, en una señal que puede ser interpretada como que la exhuberancia de la actividad tiene todavía cierta racionalidad. No obstante, hay que admitir que el estreno en el cargo obligaba a Jerome Powell a mantener la moderación en sus decisiones, y que para acelerar el encarecimiento del dinero más allá de lo previsto este año siempre hay tiempo.

En todo caso, esta actitud de la autoridad monetaria de EE UU revela cierta complacencia. Mantiene una aparente comodidad con este ritmo de endurecimiento de su política monetaria, tras haber viajado hasta el extremo jamás explorado de activismo monetario, tanto por los guarismos de los tipos de interés bajo cero como por la compra masiva de deuda pública y privada en los últimos años. Transmite una explícita seguridad, a la vez que admite que la actividad se está acelerando tras el impulso de la reforma fiscal de Trump, en que la tasa de paro acabará este año en el 3,8% y transitará en los dos ejercicios siguientes en el 3,6%, un valor fantástico para el mercado de trabajo, pero muy peligroso para la economía porque es el umbral en el que se desatan las tensiones inflacionistas. Para la FED la tasa de inflación quedará este año en el 1,9% y en el 2% en 2019.

Más vale que su complacencia esté justificada por los hechos venideros. Pero hay que recordar que el último y reciente toque de atención de los bonos en el mercado secundario y de las Bolsas se fundamentaba en las tensiones que sobre los salarios estaba teniendo ya la tasa de paro, que puede abrir una espiral en la inflación (siempre indicador retrasado) que fuerce a subidas más fuertes de los tipos y frene la actividad. Ojalá logre prolongar el ciclo y dejar en mal lugar a quienes en las últimas semanas auguran una crisis como tarde en 2020.

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