También Fiat aplica ingeniería financiera

Pretende escindir una división de componentes para aumentar el valor total

Sergio Marchionne, consejero delegado de Fiat Chrysler.
Sergio Marchionne, consejero delegado de Fiat Chrysler.

La ingeniería financiera es la nueva moda en el sector del automóvil. Fiat Chrysler (FCA) podría escindir una división de componentes no esencial para aumentar su valoración, y Volkswagen y Daimler podrían hacer lo mismo con sus divisiones de camiones. Tiene sentido, pero las fusiones y las mejoras operativas pueden tener un impacto más duradero.

La italoestadounidense FCA está considerando sacar a Bolsa la división Magneti Marelli, que fabrica faros y componentes de motores, sin recaudar dinero nuevo. Eso podría permitir al CEO, Sergio Marchionne, reducir el apalancamiento poniendo deuda en el grupo separado. Una FCA más pequeña y más simple podría cotizar con un descuento menor que la suma de sus partes, un fenómeno habitual en el sector.

Sobre el papel, parece obvio. Aunque FCA da pocos detalles sobre las cuentas de Magneti Marelli, los analistas de Evercore ISI consideran que generó 766 millones de ebitda a partir de 7.900 millones de ingresos en 2016.

Supongamos que las ventas sigan creciendo a la tasa anual promedio desde 2013, el 13%, y que los márgenes se mantuvieron igual: el ebitda sería de 978 millones a finales de 2018. Por un múltiplo de 4,2 veces –un descuento del 20% respecto a sus pares Hella y Faurecia–, el negocio valdría 4.100 millones. Valorando el resto de FCA con el múltiplo actual del grupo, 2,3 veces el ebitda adelantado, las dos empresas tendrían un valor combinado de 35.400 millones, un 6% más de lo que vale todo el grupo, incluidas las obligaciones en planes de pensiones.

El supuesto principal, como en el caso de Volkswagen y Daimler, es que los accionistas estén dispuestos a poner más valor en las partes separadas. Eso es plausible, pero implica que los inversores están radicalmente equivocados ahora mismo. La otra posibilidad es que un aumento de valor en la escisión provoque un descuento mayor en la parte principal.

Súmese el hecho de que los accionistas internacionales de FCA podrían no querer tener una participación en un pequeño fabricante de faros italiano, y la escisión podría ser una pérdida de tiempo. A los fabricantes de automóviles podría irles mejor dedicando su energía a fusiones que ahorren costes, o simplemente a aumentar las ventas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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