Las petroleras exploran nuevos modelos de negocio

Repsol financia ‘startups’ e investiga sobre el uso del grafeno

Cepsa entra en renovables y explota campos más competitivos

Laboratorio de electrificación del transporte de Repsol.
Laboratorio de electrificación del transporte de Repsol.

Las petroleras son conscientes de que en el futuro la descarbonización de la economía implicará dejar sin explotar muchas reservas de crudo que forman parte de su balance. En otras palabras, saben que llegará el momento en que deberán cambiar de materia prima y transformar su modelo de negocio.

Las dos compañías españolas del sector, cada una a su ritmo, se están preparando para este escenario. Repsol es una de las 10 petroleras que lanzaron una iniciativa durante la cumbre de París para reducir la huella de carbono de su actividad principal y explorar nuevos negocios. Además, está financiando a una decena de startups de los sectores energía y movilidad.

Cepsa suscribió recientemente un acuerdo con Masdar, firma de renovables de Abu Dabi, para buscar proyectos de eólica y solar. Ya el año pasado compró a Abengoa una planta de biocombustibles en San Roque (Cádiz) por 8 millones de euros, y empezó la construcción de un parque de molinos de viento en Jerez, en el que invertirá 35 millones.

Cepsa
Planta de biocombustibles de Cepsa en Cádiz.

“Para cumplir el objetivo de no superar los 2 grados de calentamiento global es necesario reducir el uso de combustibles fósiles, sobre todo de carbón, el más contaminante de todos, y en menor medida de petróleo”, dice Alberto Martín Rivals, socio responsable de energía y recursos naturales de KPMG.

Se estima que será preciso disminuir el consumo de crudo en un 30%, desde los actuales 100 millones de barriles por día a menos de 70. “La mayor parte de esta reducción correspondería a proyectos de mayor coste, como ciertos yacimientos de aguas profundas o de arenas bituminosas. Los inversores son conscientes de estos riesgos y, por eso, su valoración de las reservas depende mucho del tipo de recurso del que se trate y de las políticas medioambientales que descuentan a futuro”, explica.

La producción deberá bajar de 100 a menos de 70 millones de barriles diarios para frenar el calentamiento global

Cepsa, por ejemplo, acaba de obtener en Abu Dabi una participación del 20% en dos nuevos yacimientos greenfield, que es como se conoce a los proyectos que se ejecutan desde cero en campo abierto y que, por tanto, son más accesibles y requieren menos inversión para extraer el recurso.

“La compañía está viendo de qué manera puede participar en el crecimiento de las renovables, pero al mismo tiempo está tratando de que su producción de hidrocarburos sea lo más eficiente posible en costes y emisiones”, afirma Héctor Perea, director de estrategia de Cepsa.

La petrolera española, propiedad del fondo emiratí Mubadala, publicó en diciembre un informe con proyecciones a 2030, según el cual, la demanda mundial de crudo seguirá creciendo, si bien a un ritmo menor que el de la eólica y solar.

Las cifras

0,7% será la tasa de crecimiento anual de la demanda mundial de petróleo en 2030, según Cepsa.

12% es el ritmo de expansión al que se acercarán las renovables en el mismo año.

29% será el peso del crudo en el mix energético global y 3%, el de la eólica y solar.

30% deberá bajar la producción de barriles para cumplir el pacto de París.

Como resultado de esta tendencia, el peso del petróleo en el mix energético global bajará del 32% al 29%, mientras que el de las renovables subirá del 1% al 3%, motivo suficiente para contemplarlas como “una alternativa cada vez más viable”, apunta Perea.

“Las petroleras están en pleno análisis de tendencias”, señala Mar García Ramos, socia de automoción de Grant Thornton. “Hoy por hoy su solución ecológica es el autogás. En España ya existen 500 estaciones de repostaje con GLP”, indica.

La experta destaca también la apuesta de estas compañías por motorizaciones con energías alternativas.

Es el caso de Repsol, que, en alianza con Kia, ha lanzado Wible, un servicio de coche eléctrico compartido, y que está investigando en el desarrollo de nuevos materiales, como el grafeno.

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