La actuación de la guitarrera Gibson podría valorarla la ley de quiebras

Se enfrenta a cada vez más distorsión por el cambio de gustos, la competencia china y una carísima incursión en la electrónica de consumo

El fabricante de guitarras Gibson, las preferidas por Jimmy Page y Slash, se enfrenta a cada vez más distorsión por el cambio de los gustos, la competencia china y una carísima incursión en la electrónica de consumo. No ayuda que las guitarras de calidad duren bastante tiempo. Podría tener que cortarse la melena, y entrar en bancarrota.

El blues de la industria suena cada vez más triste. En 2012, su archirrival Fender lanzó su OPV entre márgenes estrechos, arrogantes expectativas de valoración y una fuerte carga de deuda. Al minorista Guitar Center le está costando evitar un impago. El intento de Gibson de jugársela a doble o nada en una industria con problemas aún mayores, comprando fabricantes de electrónica de consumo en fade out como Onkyo y TEAC, provocó un grave estrés financiero. La deuda de la compañía en 2017 fue de unas 10 veces su ebitda.

Los problemas de la compañía de Nashville están llegando a un punto crítico, y acaba de fichar un nuevo jefe de finanzas para tratar de refinanciar la deuda que vence este verano. El año pasado, Moody’s rebajó su rating a Caa3, solo un escalón por encima de “muy cercano al impago”, citando un desempeño operativo flojo y una estructura de capital insostenible.

El gran problema es que las guitarras, como las motos Harley-Davidson, se asocian cada vez más con babyboomers fofos y envejecidos, en lugar de con jóvenes rebeldes. Además, los fabricantes chinos venden ya instrumentos baratos con sonido decente, por lo que es difícil sacar provecho del consumidor típico que se aprende Smoke on the water y se rinde. Sigue habiendo mercado para las Les Paul de alta calidad, pero ese tipo de instrumentos duran generaciones. Las subastas de bienes pueden resultar el mejor lugar para comprar una.

Los gustos de los jóvenes son difíciles de predecir, por lo que las guitarras podrían resurgir en algún momento. Gibson espera que las recientes ventas de activos, el recorte de inversiones y que se esté centrando en sus mejores negocios convenza a los acreedores. Es más probable que su actuación la valore la ley de quiebras.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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