La banca de inversión sondea a los accionistas de Cortefiel para volver a sacarla a Bolsa

PAI y CVC escuchan propuestas para hacer una colocación este año

Permira salió el verano pasado de la empresa, a la que se dio una valoración de 1.000 millones

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El consejero delegado de Cortefiel, Jaume Miquel.

Cortefiel abandonó la Bolsa española en 2006. Los fondos de capital riesgo CVC, PAI y Permira lanzaron una opa en 2005 por más de 1.400 millones de euros y la excluyeron del mercado un año después. La inversión ha sido un quebradero de cabeza para los inversores del grupo textil, pero los recientes buenos resultados de la compañía, que comercializa también las marcas de Springfield y Women'secret, abren la puerta al optimismo.

Los accionistas contrataron a Goldman Sachs en 2015 para explorar una posible desinversión de sus accionistas; sus intereses no estaban alineados. Permira, pilotada hasta marzo del año pasado por Carlos Mallo, promotor de la compra de hace más de 12 años, quería abandonar el capital. Goldman se decantó por una venta privada antes que por una salida a Bolsa, pero tras contactar con varios interesados finalmente la transacción no se produjo.

Los bancos acreedores tenían la sartén por el mango con unas cláusulas que les hubieran permitido hacerse con el control de la empresa con un mínimo coste, de ahí que se buscara una solución de urgencia.

Como salida a este escenario CVC y PAI cerraron la compra de la participación de Permira en julio del año pasado. La operación supuso dar una valoración de 1.000 millones al grupo textil. Los fondos inyectaron unos 400 millones en la firma para reducir en un 40% la deuda de la compañía, de manera que su pasivo neto se situó en 556 millones de euros a cierre del pasado noviembre, frente a los alrededor de 900 millones de hace un año. 

La banca de inversión sondea ahora a sus dos accionistas para ejecutar una salida a Bolsa de Coretefiel. El motor sería la recuperación de los resultados de la compañía. El Confidencial ha publicado hoy que la valoración sería superior a los 1.400 millones de euros. Fuentes conocedoras de la compañía señalan que esta eventual desinversión está en una fase inicial. Un portavoz de la empresa ha declinado hacer comentarios sobre esta información.

Jaume Miquel, consejero delegado de la empresa desde agosto de 2016 tras relevar en el cargo a Berta Escudero, ha dado la vuelta a Cortefiel, quedisparó un 81,7% su resultado bruto de explotación (ebitda) recurrente, hasta alcanzar los 110,9 millones de euros en los primeros nueve meses de su ejercicio fiscal (entre el 1 de marzo y el 30 de noviembre de 2017) frente a los 61 millones de euros registrados en el mismo periodo del ejercicio anterior.  Los ingresos superaron los 810 millones de euros, lo que supone un incremento del 3,9% respecto al mismo período del ejercicio anterior y refleja un aumento continuado de las ventas.

En una reciente entrevista con la agencia Efe, el directivo avanzó que, tras cuatro años seguidos de pérdidas, la compañía habría cerrado el ejercicio 2017 con beneficio en sus cuentas. Cortefiel, al igual que otros rivales como Adolfo Domínguez, se han visto obligados a reformar sus modelos comerciales para hacer frente a un entorno cada vez más competitivo, con una fuerte presión del comercio electrónico y de los actores low cost como Primark. La compañía que dirige Miquel ha tenido que desprenderse de algunos locales relevantes como los que tenía en la Calle Preciados o en la Puerta del Sol, en Madrid.

Cortefiel, a través de la sociedad Masaria Investments, lanzó el pasado septiembre 600 millones en deuda high yield (con calificación de bono basura). Moody's la calificó con B2 y Standard & Poor's con B, en ambos casos cinco escalones por debajo del grado de inversión. La emisión está estructurada en dos tramos. El primero, por importe de 275 millones con un cupón del 5% y no amortizable en los dos primeros años, y el segundo por 375 millones con un cupón de 525 puntos básicos sobre el bono de referencia del Tesoro español.

Plan a cinco años

La compañía puso en marcha un plan de negocio a cinco años en 2017, que prevé la apertura de unas 500 tiendas hasta 2021 -entre 50 y 60 de ellas en España-, inversiones por unos 250 millones y una fuerte apuesta por potenciar la venta online y la atención personalizada al cliente.

La compañía cuenta ahora con una red de ventas que suma 1.971 tiendas distribuidas en más de 80 países, de las cuales 1.181 son propias, 678 franquicias y 112 córners. Durante el período, destacan las aperturas de nuevos puntos de venta en España, Portugal, Rusia, Irlanda, Eslovenia, Líbano, Catar y República Dominicana, entre otros.

En la citada entrevista con Efe, Miquel señaló  que el plan no contempla una posible salida a Bolsa y que, en todo caso, esa decisión depende exclusivamente de sus accionistas, CVC y PAI. 

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