El sector náutico se recupera y se dirige al alquiler

Tras la peor época de crisis, los tres últimos años han cerrado con crecimiento

En España, en 2017 fueron matriculadas 5.275 embarcaciones de recreo

Varios yates atracados en el puerto de Palma de Mallorca.
Varios yates atracados en el puerto de Palma de Mallorca. Getty Images

No son los mejores años para la náutica de recreo en España. Lejos quedan las cifras de la época anterior a la crisis, en la que en un ejercicio se matriculaban más de 12.600 embarcaciones. Pero tampoco son los peores años. Porque el sector parece haber dejado atrás el periodo más difícil, cerrando el tercer curso consecutivo con una mejora y un crecimiento consolidado. En 2017, según los datos publicados recientemente por la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN), fueron matriculadas en España un total de 5.275 embarcaciones, un 9,4% más que las inscritas en el ejercicio anterior, con 4.821. “Hablamos de aquellos yates y barcos pensados para la navegación deportiva y de placer”, explica Carlo Sanlorenzo, secretario general de ANEN. Las cifras se mantienen en lo que va de año. En 2018, se han inscrito 198 embarcaciones frente a las 173 registradas en enero de 2017, un 14% más.

Y aunque los datos se reciben con optimismo en el sector, Sanlorenzo reconoce que “aún estamos muy lejos de las cifras que logró tener España antes de la crisis, a una distancia del 45% o 50%”, explica. En 2007, un año antes del estallido financiero, en España fueron inscritas 12.617 embarcaciones. En los siguientes ejercicios, el sector se estancó por completo, perdiendo más de 9.000 matriculaciones.

Este reajuste del mercado, prosigue Sanlorenzo, además de trastocar por completo las cifras del ramo y la posición de España a nivel europeo, ha traído consigo a un nuevo tipo de consumidor, o quizá expulsado a otro. “Ahora el cliente es mucho más fiel y tiene mucho más conocimiento de la náutica. Porque quienes se han quedado son aquellos que conocen el sector y sienten pasión por la navegación. Son más fieles, con más conocimiento. Se ha quedado fuera el esnobismo que surgió en los años precrisis”. Sin embargo, como apunta Sanlorenzo, esta transformación es meramente anecdótica. Porque lo que realmente ha cambiado es el nuevo uso que se le da a las embarcaciones.

“Hemos notado un fuerte cambio en las tendencias de consumo. Hoy destaca el alquiler, el uso ha desplazado por completo a la actividad”, sentencia. Y augura que esta tendencia ha llegado para quedarse. En 2017, el mercado del alquiler fue el mejor situado dentro de la náutica, con un incremento del 25% respecto al año anterior. Esta, señala Sanlorenzo, “puede ser una buena oportunidad de negocio, alcista, porque estamos en números positivos. Si algo tenemos en España es un buen recorrido en esta materia, y podemos ser el Caribe europeo”. Por poner cifras, de las 5.275 matriculaciones de 2017, 1.570 se realizaron con fines de renting, frente a las 1.259 registradas en 2016. De todas ellas, 592 fueron motos de agua; 529, barcos a motor; 28, neumáticas plegables; 224 fueron neumáticas semirrígidas y 135, embarcaciones de vela.

Diferencia por esloras

Al analizar las cifras de este mercado en España, recuerda Sanlorenzo, es importante partir de la base de que el 90% de los barcos son inferiores a ocho metros de eslora. “La foto real es esa, no la del megayate, que es residual. Tenemos un impuesto a partir de los ochos metros que limita la compra y daña al sector. Somos el único país en el mundo que tiene esta carga impositiva. Además de las tasas portuarias, que frenan a los astilleros”, ilustra.

Por eso, del total de matriculaciones, 4.661 corresponden a embarcaciones de esta tipología. De los 8 a los 12 metros de eslora fueron inscritas 380. De 12 a 16 metros se matricularon 165 y de más de 16 metros de eslora, únicamente 69. Carlos sanlorenzo hace hincapié en las cifras que mueve este sector, a pesar de sus circunstancias: “Con la crisis perdimos en torno a un 70% del tejido industrial que no hemos podido recuperar, y la gran mayoría de embarcaciones se fabrican fuera. El impacto indirecto que genera el sector náutico es de 110.000 empleos. Este número representa en torno a un quinto de los otros mercados, como el francés o el británico”, explica el secretario general de Anen, que en un mes celebrará su congreso anual en Mallorca.

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