Estilo de vida

La economía colaborativa se echa a la mar

Click and Boat y Nautal sirven de intermediarios

Dos semanas de alquiler cubren gastos de mantenimiento

La economía colaborativa
se echa a la mar

De los cerca del millón de embarcaciones de recreo que hay en España, cada una leva anclas una media de entre 10 y 15 días al año. Lanchas, yates, catamaranes o veleros forman parte de esta gama de barcos, que permanecen en tierra la mayoría del tiempo, con el consiguiente sobrecoste que esto supone para sus propietarios, entre amarre, limpieza o mantenimiento. “Esta carga económica oscila, solo cada año, alrededor del 10% del precio de compra de la embarcación”, explica Jeremy Bismuth, cofundador de Click and Boat, una startup nacida para buscar alternativas que rentabilicen la propiedad de todas estas embarcaciones. “Entre el amarre, la revisión del motor y la limpieza de los bajos y el calado, que debe hacerse una vez cada año y fuera del agua, los costes anuales oscilan alrededor del 6% del precio de compra”, en palabras de Octavi Uyá, consejero delegado de Nautal, otra empresa del sector.

Las técnicas de la economía colaborativa, para que los propietarios intercambien con otros usuarios sus yates o veleros, han sido la apuesta de ambas. “Queríamos rentabilizar la propiedad de los barcos, al igual que el dueño de un automóvil o de un apartamento lo hace a través de plataformas como Drivy o Airbnb”, prosigue Bismuth. De hecho, asegura, tan solo dos semanas de alquiler por curso son suficientes para que el propietario cubra los gastos anuales relacionados con el mantenimiento de su barco, cifra que Uyá asciende a tres o cuatro semanas. Sea como sea, día arriba día abajo, los periodos coinciden, “y aunque es cierto que la mayoría de la gente quiere navegar en verano, hay tiempo de sobra para salir al mar y alquilar tu barco. Estas técnicas colaborativas suelen funcionar muy bien con activos caros infrautilizados, como es el caso”.

De esta forma, una plataforma web pone en contacto a los dueños de las embarcaciones con los posibles clientes que quieren pasar unos días en la mar, pero que no disponen de barco para ello. El propietario solo tiene que registrar su yate, velero o catamarán, fijar el precio de alquiler diario y esperar a que un usuario se decante por su embarcación. Los precios oscilan entre los 100 y los 15.000 euros diarios, dependiendo del tipo de barco, el número de pasajeros o el servicio de un patrón que cuente con la titulación necesaria para navegar. “Nuestro récord de alquiler de un barco fue de 100.000 euros una semana”, ejemplifica Uyá, quien enfatiza en la versatilidad y accesibilidad de la náutica. “Hay embarcaciones desde 4,5 metros de eslora hasta otras de 35 metros. El único requisito es que se respeten las normas de seguridad a bordo, estén bien cuidados y se mantengan en buen estado para su uso”, apunta Bismuth.

Ambas firmas, no obstante, se guardan las espaldas. Los propietarios de las embarcaciones, por ejemplo, tienen la posibilidad de establecer una fianza previa. Además, las dos trabajan con diferentes aseguradoras. Click and Boat tiene contratados los servicios de Allianz, con un seguro a todo riesgo de hasta ocho millones de euros de cobertura. Nautal, por su parte, ha fichado por Hiscox, con un seguro de hasta 500.000 euros por operación. La razón, cuenta Uyá, es que mientras que una vivienda solo puede estropearse por mala fe, “un barco está más expuesto a los riesgos”.

El modelo parece funcionar. Nautal, con 15.000 embarcaciones en caché en 25 países, espera cerrar este año con siete millones de euros de facturación, mientras que Click and Boat, con 8.000 barcos, acaba de adquirir una recaudación de fondos por un millón. Una de las razones es que ambas, además de otros mares, operan en las zonas con más demanda del mundo. “Los puertos más solicitados son los de las Islas Baleares, junto a otras zonas como Sitges, la Costa Brava o Málaga”, indica Bismuth. A ellas se le unen otros países mediterráneos, como Italia, Croacia, Francia y Grecia, además de otras aguas al otro lado del charco. “En nuestro caso, acabamos de abrir oficina en Miami”, recalca.

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