La estrategia competitiva de Renfe en un mercado en constante cambio

La compañía tiene ante sí el reto de ganar viajeros tanto al coche como al avión

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El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, durante la presentación en Barcelona del nuevo servicio de alta velocidad de Renfe en España bautizado con el nombre de EVA.

Renfe se halla inmersa en una potente estrategia para mejorar su competitividad, ganar cuota de mercado al coche y al avión y prepararse para el reto que supondrá en 2020 afrontar la entrada de otros operadores en el transporte de viajeros por tren. La compañía presentó ayer su nuevo AVE low cost –denominado EVA–, con precios entre un 25% y un 20% más bajos que los actuales y dotado de conectividad, así como de varios servicios añadidos. Los objetivos del EVA, que comenzará con cinco frecuencias al día entre Madrid y Barcelona, son transportar inicialmente a 1,05 millones de pasajeros al año, de los cuales 400.000 pretende restárselos al coche y ganar otros 250.000 como fruto de la nueva movilidad que genere el servicio.

La idea que subyace a este nuevo AVE-EVA es dinamizar, flexibilizar y añadir valor al transporte ferroviario y hacerlo a un precio altamente competitivo. La digitalización, la predecibilidad de las tarifas y la integración con otros servicios turísticos son los reclamos con los que Renfe pretende atraer a jóvenes viajeros, grupos pequeños y familias. Una estrategia que parece acertada, dada la velocidad vertiginosa con la que se están transformando las relaciones entre las compañías y los clientes, que obliga a las primeras a anticiparse a las necesidades de los segundos y a hacerlo a un precio económico. El transporte ferroviario no es una excepción a esta norma y debe aprovechar al máximo el descontento que la masificación y la falta de tarifas competitivas ha generado en torno a otros medios de transporte.

Iniciativas como la de unir en un solo billete el tren con otros servicios como el taxi, cercanías, metro, autobús o coche de alquiler supone un cambio en el concepto tradicional de este transporte y una verdadera revolución. Si la iniciativa que supone lanzar el EVA funciona, Renfe habrá encontrado una buena estrategia para competir no solo con Iberia o el automóvil, sino con otros operadores cuando el mercado se liberalice. Se trata de un reto complejo, pero también de una oportunidad para adaptarse a las nuevas demandas de un mercado que no puede quedarse atrás.

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